¿Desmemoriado, yo?
Algunas personas me preguntan cosas tales como si recuerdo fechas específicas, o el nombre de la señora rubia aquella que vimos hace siete meses en el restaurante, o cuál era la calle donde había una tienda pintada de rosado cuando tembló la tierra en 1946. Desde luego, nunca sé la respuesta.
Admiro a la gente que tiene una magnífica memoria para recordar los más mínimos detalles del pasado.
En cada familia siempre hay alguien que lo recuerda todo, hasta el día y la hora exacta en que el tío que vino de Nueva York le regaló aquella horrible corbata de seda verde.
Era un jueves 17 de agosto de 1977, a las 5:15 de la tarde, estaba lloviendo y Juanita estaba cantando Cielito lindo, cuando el tío Pedro me regaló esa corbata, envuelta en una caja rosada. Así mismo, con lujo de detalles, recuerdan las cosas.
¿Te acuerdas de Fulanita es otro ejemplo de lo que digo-, Fulanita, la que en los 15 años de Carmencita tenía un traje verde y se puso a bailar Compadre Pedro Juan con el hijo del gobernador, cuando el pianista se puso malo y hubo que llevarlo al hospital?.
He tratado de corregir mi amnesia de nacimiento haciendo toda clase de ejercicios mnemotécnicos, pero inútilmente. No se me queda en la memoria ni el número de mi teléfono celular.
Por eso es que me muero de envidia cuando leo que una religiosa al borde de la jubilación, en España, alardea de que sabe el nombre de las cincuenta hermanitas de su cofradía y de las seiscientas niñas que conforman el alumnado. Todo ello con nombres y apellidos, en orden alfabético.
Otro caso de leyenda es el de aquel emperador romano cuyo nombre, como es natural, un desmemoriado como yo no va a recordar- que administraba justicia en los 22 idiomas de su imperio; o el de aquel famoso poeta que dizque leyó una sola vez el diccionario ruso y de inmediato escribió en Moscú una oda de exaltación al Zar.
Yo no. Todo tengo que anotarlo en un papel o en la memoria de la computadora; y aún así, a veces no sé adónde dejé el papelito con la nota o en qué archivo de la computadora guardé la información requerida.
¿Ven? Yo tenía pensado un buen final para esta columna pero ¡se me olvidó!