Desde mi escritorio
¿Por qué tanta prisa?
Unos minutos más, unos minutos menos pueden hacer la diferencia entre la vida y la muerte. Esta frase es más contundente cuando nos referimos a los conductores dominicanos, ya sean hombres o mujeres, a cada quien le toca su pedazo de pastel.
Las calles del país, pues esto no es exclusivo de ninguna ciudad, se han convertido en zoológicos con todo tipo de animales sobre cuatro y dos ruedas, ni hablar de los que conducen en los vehículos que tienen más de ocho.
Creo que existen tres formas de conducir en República Dominicana, la primera, no muy común, es la correcta, donde el 10% respeta al otro y se cuida a sí mismo… con mucha precaución. La segunda y la tercera las vemos a diario, ellas comparten la módica suma del 45% para cada una. El primer 45% maneja a la ofensiva… siempre rápido y atacando para que los demás no se atrevan ni a acercársele y el otro 45%, a lo que debemos sumarle el 10% del primer grupo, solo le queda defenderse y llegar a la casa con todo el estrés del mundo porque se pasó horas manejando con los dos ojos puestos en los tres espejos retrovisores y el pie más en el freno que en el acelerador para evitar cruzarse en el camino de uno de esos locos que andan a toda prisa por las calles. Ahora bien, ¿quiénes son los culpables de la gran cantidad de accidentes? ¿En qué grupo se encuentra usted? Si todos nos pasáramos al primero, ¿no creen que sería más seguro para todos?
