Desde mi escritorio

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Juego de suma y resta
Somos criaturas diseñadas para vivir en comunidad. Aunque hay algunos hermitaños, el conglomerado prefiere la compañía de otros y le huye a la soledad como el gato al agua, sin importar que en ese afán de estar en compañía se rodeen de personas que no les aporten nada, por el contrario, les resten.
Dicen por un viejo refrán “mejor solo, que mal acompañado” y, aunque son sabias estas palabras, son muy pocos los que las ponen en práctica. Es difícil estar solo, es verdad, pero de que nos sirve la compañía cuando el otro solo te hace daño.
Por no aprender a vivir sin depender de otros, millones de mujeres en todo el mundo han sido maltratadas y asesinadas, prefiriendo “dormir con el enemigo” a una cama vacía, lo mismo se aplica con los demás renglones de la compañía, pues muchos de nosotros nos sometemos a los vaivenes de amigos y familiares, con el pretexto de que ellos nos necesitan. La pregunta es ¿quién necesita a quién? Si no es usted, lo será otro el que se convierta en la planta que alimente a estos parásitos, pues contrario a lo que pensamos ellos siempre sobreviven.
Estas palabras no quieren empujar a nadie a nada. Solo buscan llamar la atención sobre el amor que nos debemos a nosotros mismos y por ello debemos rodearnos de personas que tengan ese mismo objetivo, para de esta manera crecer juntos y darnos alegría mutuamente. Puede ser difícil en este mundo individualista, pero se puede lograr, solo debemos estar atentos. Todo debe ser de doble vía, cuando no es así es mejor apartarnos.