Desde mi escritorio

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Por qué no nos gusta hacer nuestro trabajo
¿Qué tan difícil puede ser hacer el trabajo por el cual nos pagan? ¿Por qué ponemos toda la energía en lograr un puesto y, después de aceptar el salario, nos quejamos por la miseria que nos pagan?
Cada vez que he tenido la oportunidad de oír a alguien externar este tipo de pareceres, con toda mi calma lo cuestiono sobre las razones que lo mantienen en un lugar que no le hace feliz o, peor aún, donde no quieren ser felices.
Es cierto que la situación actual no nos permite cambiar de puesto a nuestro antojo, por el contrario, el que tenemos debemos cuidarlo como si fuera nuestro propio hijo. Sin embargo, si no puede cambiarlo, aprenda a amarlo. Por demás está decir que en un gran número de ocasiones es la profesión que elegimos, y en el número restante es una habilidad que Dios nos ha permitido desarrollar.
Sea agradecido, no desperdicie su tiempo en quejas. Ellas no lo conducirán a ningún lado, por el contrario, harán de sus días verdaderos infiernos.
Sea productivo y busque el lado positivo a esta etapa. Pero si está cansado de su trabajo, trate de dejarlo y busque otras oportunidades, pero nunca deje que su hoja de vida se empañe con una mala actitud y un mal comportamiento. Recuerde siempre que fue usted quien aceptó el empleo o, peor aún, fue quien lo buscó y aplicó para él.