Desde mi escritorio
Exhautos al caer la noche y renovados al despertar
Los tiempos actuales dejan a los seres humanos sin energía. Hombres y mujeres llegan a sus hogares sin fuerzas, agotados y sin ninguna intención de mover un solo músculo de su cuerpo, ni mucho menos compartir con su familia.
Para muchos, la razón de este fenómeno es el exceso de trabajo, pero el asunto va más allá. Es la unión de muchas cosas. Los seres humanos modernos vivimos a la carrera, las responsabilidades se nos han multiplicado, pero también la sociedad se va deteriorando en valores, eso nos agrega una carga mayor, porque caminamos contra la corriente.
Las épocas pasadas estaban matizadas por una profunda creencia religiosa y un enraizado sentido de solidaridad y respeto, lo cual ha variado un poco, y aunque en estos tiempos existe un montón de iglesias y miles de voces tratando de recuperar las ovejas que se han descarrilado, ellas parecen no querer oír el llamado.
Sin embargo, no todo se ha perdido, hay una luz en el camino y esa nos lleva a Dios. Solo en él podemos sentir alivio y alegría. Si nos agarramos de él, todo puede ser posible, pero no es ese pensamiento que circula de que él nos puede dar todo. No… La verdadera esencia de despertar renovados cada mañana es tener la certeza que él nos cuida y que como dice el trillado mensaje que muchos recordarán por Huellas, es en los momentos más difíciles que él nos carga en sus brazos.
