Desastre Centro Acuático
Siempre he sostenido que los dirigentes deportivos dominicanos han sido aficionados en pedir sedes de eventos internacionales.
Esa ha sido la práctica, incluso en momentos en que la economía del país ha confrontado graves crisis.
Cuando los demás países salían corriendo al montaje de eventos, siempre aparecía un dirigente dominicano presto para solicitarlas.
Esa situación ha sido culpable de muchos papelazos a nivel internacional, ya que se ha tenido que echar atrás en el montaje de costosos eventos, ya sea por falta de recursos o porque no existen instalaciones apropiadas.
Hace unos meses la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) suspendió una eliminatoria para un mundial juvenil porque el Estadio Olímpico no reunía, ni todavía reúne, las condiciones para el montaje de un evento de cierto nivel.
Los mismos estadios de béisbol profesional desde hace años han sido objetados por la Mayor League Baseball para efectuar algunos partidos en los entrenamientos, por las pésimas condiciones del terreno y otros aspectos estructurales.
Ahora le tocó el turno a la natación, la cual tuvo que ceder la sede de un Campeonato Centroamericano y del Caribe por las pésimas condiciones del denominado Centro Acuático del Centro Olímpico Juan Pablo Duarte.
Esta obra, cuya construcción debe haber rondado los 100 millones de pesos para los Juegos Panamericanos 2003, está hoy inservible, situación que llama a la reflexión.
Como el Centro Acuático está la casi totalidad de las instalaciones que, reitero, por lo menos las del interior del país deben adjudicárseles a los ayuntamientos para su mantenimiento.
No es un secreto para nadie que el Ministerio de Deportes y Recreación está recibiendo chelitos a cuanta gotas por parte del Gobierno central, lo que no da ni para construir una cancha en un barrio cualquiera.
Sencillamente, así no se puede. Cuando se dice que bajo esas calamitosas condiciones avanzamos en deportes, es una mentira del tamaño del mundo.