Desafíos del futuro inmediato
Los candidatos presidenciales y sus asesores tienen que tomar en consideración algunos de los desafíos económicos del futuro inmediato.
El déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos del país se está tornando de difícil manejo si no fuera por los efectos compensatorios del endeudamiento externo y la inversión extranjera. Pero resulta que cada vez más se van limitando las posibilidades de nuevas deudas, y no hay mayores proyectos de inversión en el corto y mediano plazo como lo fue la Barrick. Peor aún, no se está haciendo nada por desacelerar las importaciones, y el precio del petróleo sigue en alza.
La ejecución presupuestal está siendo amenazada con terminar en serios desequilibrios deficitarios, empujado por el alza en los precios de los hidrocarburos y el efecto de éstos sobre la indetenible ineficiencia eléctrica y el hoyo negro financiero en que está sumido el aparato eléctrico público. Muy vinculado a lo anterior está también el creciente déficit del Banco Central, que lucha por mantener el equilibrio económico, reflejado en las tasas de inflación, de crecimiento y cambiaria. Se le está siendo pesado al Banco Central encabezar por sí solo la necesaria disciplina para sostener el equilibrio macroeconómico de la nación. Y además, está presente la sobrevaluación del peso dominicano, que castiga los exportadores y penaliza el turismo. A lo anterior agregamos los esfuerzos legislativos que habrán de requerir la solución a estos desafíos, y podemos evaluar que el futuro inmediato no presenta un cuadro halagüeño para las nuevas autoridades que resulten ganadores en el venidero torneo electoral.
Esperemos que el 20 de mayo triunfe no tan sólo el candidato más capaz, sino también el que pueda aglutinar a su alrededor los mejores cuadros técnicos, independientes de su afiliación política, para ayudar resolver estos enormes desafíos