Democracia y populismo

David Alvarez
David Alvarez

La solución a nuestros problemas socio-económicos, a la xenofobia chovinista que nos aturde, a la construcción de nuestra identidad y los problemas políticos que enfrentamos, es más democracia, extendida y de calidad.

Amartya Sen señala que: “…un país no tiene por qué estar preparado para la democracia, sino más bien estar preparado mediante la democracia.”

Frente a la corrupción, al modelo rentista y excluyente de nuestra economía, la democracia es la llave para una participación de los sectores marginales y explotados de nuestro modelo social y constituirse en agentes destacados del curso de las transformaciones sociales que necesitamos.

El mayor peligro para nuestra democracia proviene de dos fuentes: de la herencia nefasta de la oligarquía que se niega a perder sus privilegios, por un lado, y el populismo que diluye la efectiva democracia, por el otro.

Del primero Juan Bosch ha escrito páginas muy valiosas para identificar su naturaleza y su modelo de explotación, del segundo faltan estudios precisos que superen la simple anécdota vacía de contenido.

Carlos de la Torre ubica el tema del populismo en la América Latina actual indicando que “El populismo no es un peligro inherente a la democracia pero tampoco es su redentor.

A la vez que regenera la democracia, politiza las desigualdades sociales y las humillaciones cotidianas de los pobres y de los no blancos, el populismo puede generar formas de representación que nieguen las diversidades de la sociedad en la anti-utopía de la unidad del pueblo con la voluntad del líder.”

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