La inteligencia artificial ayuda a Netflix a reducir las opciones que presenta a cada usuario para facilitar la elección de series y películas ante catálogos cada vez más amplios.
Abrir Netflix, recorrer durante varios minutos las recomendaciones y terminar sin saber qué ver no es simplemente una cuestión de indecisión.
La enorme cantidad de contenidos disponibles puede dificultar la elección hasta provocar lo que los especialistas denominan fatiga de decisión o parálisis por elección.
Y precisamente ahí entra la tecnología, ya que Netflix y otras plataformas utilizan algoritmos para intentar anticiparse a los gustos del usuario y colocar frente a él una selección más manejable de contenidos, en lugar de obligarlo a enfrentarse a todo el catálogo.
La estrategia responde también a un interés de las propias plataformas: si elegir se vuelve demasiado complicado, aumenta la posibilidad de que la persona abandone la aplicación y termine dedicando su tiempo a otra forma de entretenimiento.
Demasiado para elegir
Juan Luis García Fernández, profesor de los Estudios de Ciencias de la Salud de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) e investigador del grupo NeuroADaS Lab, compara la sobrecarga que produce un catálogo demasiado amplio con lo que sucede cuando un ordenador tiene demasiados programas abiertos y comienza a ralentizarse.
El especialista explica que la corteza prefrontal, implicada en la toma de decisiones, y la memoria de trabajo tienen una capacidad limitada para sostener y comparar opciones.
Según García Fernández, podemos manejar cómodamente entre tres o cuatro alternativas simultáneamente, una cantidad muy alejada de los cientos de contenidos que puede ofrecer una plataforma de streaming.
A esto se suma otro factor: cuantas más alternativas existen, mayor puede ser la expectativa de encontrar la película o serie perfecta.
El usuario no solo debe decidir qué quiere ver, sino que puede preguntarse si aquello que descartó habría sido una mejor elección. Esa comparación permanente puede hacer que continúe buscando en lugar de comenzar a disfrutar de algún contenido.
La IA filtra
La respuesta de Netflix consiste en reducir ese universo de posibilidades antes de presentárselo al usuario.
Elena Neira, profesora de los Estudios de Ciencias de la Información y de la Comunicación de la UOC y experta en plataformas de streaming, explica que los algoritmos crean selecciones controladas de contenidos para intentar combatir la fatiga de decisión asociada a catálogos demasiado extensos.
Netflix combina aprendizaje automático (machine learning) y aprendizaje profundo (deep learning) para elaborar esas recomendaciones.
El sistema relaciona lo que conoce sobre los hábitos del usuario con el comportamiento de otras personas, las características de los contenidos y aquello que está despertando interés en determinado momento.
De esta manera, en lugar de mostrar todas las posibilidades con el mismo peso, la plataforma intenta colocar primero aquellas series y películas que considera más cercanas a las preferencias de cada persona.
La IA no toma completamente la decisión final, pero sí interviene en algo determinante: decide qué opciones llegan primero a nuestra pantalla y, por tanto, entre cuáles resulta más probable que terminemos eligiendo.
Así, detrás de una acción tan cotidiana como sentarse frente al televisor y preguntarse “¿qué vemos hoy?” existe un sistema tecnológico diseñado para hacer que la respuesta llegue más rápido y evitar que tantas opciones terminen provocando exactamente lo contrario: que no veamos nada.
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