“Delito interdelincuencial”: el invento retórico que no existe en la ley

periodista Joan Vargas-periódico El Día
Joan Vargas, periodista.

El vocero de la Policía Nacional, el coronel Diego Pesqueira, introdujo ayer un término qué, según él, es utilizado por los investigadores, y que más que aclarar, confunde: “delito interdelincuencial”.

No existe. No está en el Código Penal, no forma parte del lenguaje jurídico, no tiene sustento doctrinal ni jurisprudencial. Es, en el mejor de los casos, una improvisación; en el peor de los casos, una peligrosa estrategia de comunicación.

Calificar como “interdelincuencial” el asesinato a tiros de un joven de 19 años, en un ataque ejecutado por varios individuos, uno de ellos armado con un fusil, no es un tecnicismo: es un intento de reducir la gravedad del hecho. Es encasillarlo dentro de una narrativa donde la víctima, por implicación, deja de ser ciudadano y pasa a ser “parte del problema”.

Así se construye un relato cómodo: si es entre delincuentes, no alarma; si no alarma, no exige respuestas; si no exige respuestas, no compromete responsabilidades.

Pero la realidad es otra.

Aquí hubo uso de armas de alto calibre, un elemento que por sí solo debería encender todas las alertas del Estado. No se trata únicamente de quiénes participaron, sino de cómo se ejecutó el crimen y lo que eso revela: capacidad operativa, acceso a armamento de guerra y una peligrosa normalización de la violencia extrema.

A principios de mes, en el asalto a la joyería Popi Oro en Cristo Rey, también se evidenció el uso de armamento de alto poder. Es decir, el problema no es “interdelincuencial”.

Lo preocupante no es solo el hecho delictivo, sino la respuesta institucional. En medio de una supuesta reforma policial, lo que se proyecta no es rigor ni profesionalismo, sino improvisación discursiva. Se pretende dominar la narrativa antes que enfrentar la realidad.

El lenguaje no es inocente. Nombrar mal las cosas es el primer paso para no resolverlas.

Y mientras se inventan categorías inexistentes, la ciudadanía queda expuesta a una violencia que ya no distingue contextos ni víctimas.

Porque hoy lo llaman “interdelincuencial”.

Mañana, ¿cómo lo llamarán?

Lo que no cambia es el fondo. Mientras, la inseguridad persiste, aunque intenten maquillarla con terminos que no existen.

Sobre el autor

Joan Vargas

Joan Kennedy Vargas, periodista dominicano. Cubre la fuente de la Presidencia de la República, Policía, Fuerzas Armadas y DNCD.