Delincuencia, Policía y Fuerzas Armadas

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Sabemos que la sociedad dominicana atraviesa una etapa de creciente inseguridad, a pesar de que el jefe de la Policía asegura que tan sólo se trata de una “percepción”.

Sabemos también que la Policía Nacional es insuficiente para hacer frente a la delincuencia.

Sabemos que esa insuficiencia puede deberse, según el caso, a los bajos sueldos que devengan los agentes policiales, a la obsolescencia de las armas y equipos atrasados con que cuenta la Policía, o a la complicidad con el crimen de no pocos oficiales y clases de la institución.

Sabemos que en el Congreso Nacional cursa un proyecto de ley para modificar la estructura policial y convertirla en un órgano eficiente para garantizar la paz y el orden social, pero también sabemos que dicho proyecto no acaba de ser aprobado por nuestros legisladores.

Sabemos que mientras sigue el dime y direte sobre qué hacer para frenar la inseguridad, los malvados siguen haciendo de las suyas.

Sabemos que las Fuerzas Armadas cuentan con más de 44,000 efectivos que bien podrían estar haciendo masivamente labor de prevención y vigilancia junto a la Policía, pero no con un puñado de hombres, como se ha anunciado, sino con 30 o 40,000 soldados, por lo menos, adicionales a lo que se ha propuesto.

Sabemos que en el seno de las Fuerzas Armadas prima el criterio de que “esa no es la función” de las mismas, que su misión es cuidar la soberanía nacional y salvar a la Patria en caso de guerra. Pero… ¿de qué guerra estamos hablando? ¿De una guerra contra Haití? ¿O contra los Estados Unidos? ¿O contra Corea del Norte? Vamos, no seamos ridículos.

Sabemos, finalmente, que si todos los recursos de las Fuerzas Armadas se ponen al servicio de la lucha contra el crimen, otra sería la situación de nuestra sociedad en estos momentos.

Para terminar, también sabemos que estamos soñando. ¡Despierta, Pilarín!