Delincuencia en los cuerpos armados
Las instituciones armadas tienen que revisarse, pues en casi todos los casos importantes de delincuencia hay involucrado por lo menos un miembro de la Policía Nacional o de las Fuerzas Armadas.
A ese fenómeno se le ha intentado dar muchas explicaciones sociológicas, pero lo cierto es que esa situación les resta autoridad moral a las instituciones frente a la población que está llamada a defender.
Casos más recientes
Los últimos casos que han escandalizado son el de un coronel y otros dos miembros de las Fuerzas Armadas involucrados en un secuestro, al parecer para un cobro forzoso, de dos mujeres italianas residentes en Santo Domingo.
Bien no acaba de anunciarse prisión preventiva contra éstos imputados cuando empiezan a aparecer vínculos de militares con el acusado de ser el autor intelectual del asesinato del comunicador social José Silvestre.
Por ahora la Policía ha sido muy cauta al tratar el tema, pero ya el caso parece estar por explotarle en las manos.
Un vocero policial poco diligente
El vocero de la Policía Nacional, coronel Máximo Báez Aybar, parece que ha olvidado que su trabajo es ser un vínculo entre la institución y los medios de comunicación.
El hombre es especialista escondiéndose o encerrándose en su oficina, práctica que afecta enormemente la imagen de la Policía, pues hace que cosas pequeñas crezcan y se les conviertan en una bola de nieve.
Muchas cananas le caen al Jefe de la Policía porque no hay quien dé la cara a tiempo por la institución o quien ofrezca una información sobre un suceso o aclaratoria sobre algunas dudas que puedan tener los medios de comunicación o los reporteros.
A lo mejor el vocero policial se ha creído que su trabajo es leer una nota de prensa para las cámaras de televisión y ver que se le envíe un correo electrónico a los periódicos con la versión oficial.
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