Del “todo incluido”al “todo curado”
*Por Luis de Jesús Rodríguez
Lo que podemos aprender de mercados como Cancún/Riviera Maya (escala y empaquetado) y Costa Rica (naturaleza, bienestar y sostenibilidad) para capturar una demanda de mayor valor en destinos como Cap Cana.
En la primera columna vimos el turismo como una plataforma de demanda; en la segunda, cómo venderle al ecosistema sin depender de que el turista “salga” del resort. La tercera pieza lógica es esta: ¿en qué tipos de emprendimientos vale la pena enfocarse ahora?
La República Dominicana está entrando en una etapa en la que conviven dos realidades: el turismo masivo (donde manda el volumen y la operación) y un turismo de mayor gasto (donde mandan los detalles, la privacidad, la curaduría y la confianza). Ese salto crea oportunidades nuevas, especialmente en servicios premium, arte, bienestar y operación de villas y residencias.
Norte: la tendencia
Los destinos maduros no crecen solo por llegar a más gente; crecen por subir el valor por visitante. En Cancún y la Riviera Maya, gran parte del crecimiento vino de “empaquetar” experiencias: transporte + ticket + comida + show, todo listo para venderse como producto.
En Costa Rica, el valor se construyó alrededor de naturaleza, sostenibilidad y bienestar: no es un destino que compite por ser el más barato, sino por ser el más auténtico y el más coherente.
En el este dominicano (Punta Cana, Cap Cana y zonas cercanas), el desarrollo de oferta de lujo y residencias empuja el mercado hacia servicios más sofisticados: no solo excursiones, sino experiencias privadas; no solo “amenidades”, sino marca y diseño; no solo un servicio, sino un estándar.
Este: ¿qué significa para un emprendedor?
Significa que tu oportunidad no está definida por “turismo sí o no”, sino por el tipo de demanda que eliges servir. Te propongo pensar el mercado en dos carriles:
1) Carril de escala (modelo Riviera Maya): gana quien logra estandarizar, mover volumen y vender paquetes fáciles de distribuir.
2) Carril de valor (modelo Costa Rica + lujo): gana quien diseña experiencias y servicios de alta confianza, alta personalización y cero fricción.
En ambos carriles hay negocio. La diferencia es tu capacidad operativa, tu canal y tu propuesta de valor.
12 oportunidades concretas (con comprador real y canal)
- Concierge de experiencias privadas (curaduría)
Comprador real: hotel/villa manager/concierge, DMCs y agencias premium. Canal: acuerdos y comisiones.
Paquetes listos: arte, gastronomía, naturaleza, romance, familia. Lo que se vende es tranquilidad: todo resuelto. - Movilidad premium y logística “sin fricción”
Comprador real: operaciones, concierge, eventos, agencias. Canal: contratos recurrentes.
Traslados ejecutivos, chofer bilingüe, rutas para staff VIP, coordinación con vuelos, reservas y cambios sin drama.
