Del desorden no escapa ni el deporte
Pareciera que los dominicanos tuvieran en sus genes la mala costumbre de desbaratar con los pies lo que se ha hecho con las manos.
Eso se observa en todas las esferas del quehacer nacional. Por supuesto que la actividad deportiva no escapa de ese mal.
Por ejemplo, recientemente se realizaron elecciones en la Asociación de Baloncesto del Distrito Nacional (Abadina) y ya empieza a surgir el individualismo y el centralismo, la lucha de intereses y todo eso de espalda a los principales protagonistas: los deportistas y los clubes.
Aliados anticrimen
El Gobierno debiera darse cuenta de la trascendencia de los clubes que funcionan en los barrios a la hora de luchar contra la violencia y la delincuencia y volcar su apoyo a estas entidades.
Las asociaciones y federaciones se consumen en la burocracia, mientras que las instituciones del contacto verdadero con la gente (los clubes) tienen que hacer ese tremendo trabajo social con las uñas.
Respetar las reglas
Así como en la Liga de Béisbol el acotejar las reglas ya provocó hasta una huelga de jugadores, en el baloncesto el individualismo y la falta de institucionalidad ha sido el principal contratiempo.
En cualquier actividad es importante cumplir las reglas.
