Deja eso así

Elías Brache

Traté de medir las consecuencias y actitudes que la sociedad dominicana tomaría sobre una serie de hechos separados.

A continuación los hechos y como se ha reaccionado:

1) El incidente en el colegio Lux Mundi en el cual al día de hoy no se sabe si se abucheó o se le gritó ladrón o no al procurador General de la República.

Este hecho se convirtió en una comidilla en redes sociales y básicamente culminó con una nota aclaratoria de la institución educativa negando que algo hubiera sucedido.

Lo correcto es como sociedad preguntarse por qué existe siquiera la probabilidad de que eso sea cierto, ¿Hay alguna razón para que eso sea posible?

2) Casi paralelamente, se daba de forma menos escandalosa otro hecho no menos escandaloso, se utilizaba un empleo en el sector público para intentar desacreditar a un respetado abogado de nombre Miguel Valerio, enrostrándole que cobraba en el gobierno y que en consecuencia no tenía derecho a cuestionar las ejecutorias gubernamentales.

Valerio ni corto ni perezoso, renunció a la posición que ocupaba desde hace muchos años en el ITLA, mientras recibía las muestras de apoyo de sus amigos y conocidos quienes daban fe de su integridad y capacidad.

Lo correcto es como sociedad recordar que los empleos son del estado y no del partido de gobierno, y que bajo preceptos constitucionales las preferencias políticas están sagradamente protegidas; es un chantaje exigir lobotomías intelectuales para evitar ser cancelado.

3) Un tercer incidente es la denuncia que hiciera Marino Zapete sobre contratos de asfalto adjudicados por el candidato presidencial del Partido de la Liberación Dominicana, Gonzalo Castillo, a una hermana del procurador General de la República.

Esta saga sigue en pie, Marino Zapete ha denunciado que se está presionando a medios para que este no tenga plataforma para expresarse y además se conocerá una demanda en su contra.

Lo correcto es como sociedad exigir una aclaración amplia y detallada de los mencionados en dicha denuncia, específicamente por el hecho de que involucra a una persona que podría ser Presidente de la República.

4) La advertencia que hace unos días hizo el director de CORAASAN, Silvio Durán, en un acto público de que “cuiden sus empleos votando por Gonzalo Castillo”

Más allá de la información periodística ofrecida, nada se ha hecho sobre esto.

Lo correcto como sociedad es solicitar que el funcionario sea públicamente amonestado por utilizar su poder para intimidar, y digo amonestado, porque si hay algo cierto es que sería muy improbable que fuera destituido.

En fin, que solo tomé estos cuatro casos para hacer valer el punto de la falta de institucionalidad a la que se ha adaptado la nación dominicana, y sobre todo la preeminencia de una expresión que está incrustada en la psiquis social.

Deja eso así.

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