Defensa y seguridad no es para ensayos

Defensa y seguridad no es para ensayos

Defensa y seguridad no es para ensayos

Periodista Luis García

Una serie de acontecimientos que, en los últimos meses, han estado girando en torno a las Fuerzas Armadas y la Policía dejan la percepción de que desde el Poder Ejecutivo se está ensayando en torno a qué hacer frente a los desafíos que tiene por delante la República Dominicana respecto a la defensa y la seguridad nacional.

Nunca en la historia del país militares activos, de la más alta jerarquía, habían sido sometidos a los tribunales civiles por corrupción, lo que pone en tela de juicio a los institutos castrenses, que hubiesen sido liberados de esa afrenta con la simple disposición del Presidente de la República de ponerlos en retiro. El retiro es una cuestión normal y honrosa, porque representa la última etapa de la vida militar.

En la coyuntura se observa a un Ministerio Público, el brazo político del Ejecutivo en los sistemas presidencialistas, envalentonado y ensañado frente a los militares encarcelados y que ejercieron funciones cercanas al expresidente Danilo Medina.

La acusación va en paralelo con el cumplimiento de la misión de las Fuerzas Armadas de defensa de la soberanía del territorio nacional en la frontera ante cualquier amenaza que se presente, debido a la situación de inestabilidad social y política que vive la vecina República de Haití.

En tanto que, en el ámbito de la Policía, órgano responsable de la garantía de la seguridad ciudadana, las cosas no andan mejor; su imagen se deteriora cada vez más en la medida en que pasa el tiempo.

Una reforma policial que no avanza y un Plan Nacional de Seguridad Ciudadana sin señales de efectividad a corto o mediano plazo.

“Manos invisibles” hacen labor de titiriteros en la reforma policial. Los últimos dos directores de la Policía, Edward Sánchez y Eduardo Alberto Then, han tenido que pagar los errores de los titiriteros. Al primero ni siquiera se le permitió designar a los directores departamentales del cuerpo del orden público; el segundo, va por el mismo camino.

En los casos en que los ensayos salen mal y que encuentran eco en la opinión pública, las “manos invisibles” se encargan de escribir textos para que el director de turno grabe videos en procura de revertir la percepción negativa.

Sánchez se negó a hacerlo tras la muerte de la arquitecta Leslie Rosado, por lo que tuvo que pagar con su destitución; Then, en cambio, optó por la grabación luego de sus torpes declaraciones en el sentido de que la Policía no reclutaría a hijos de madres solteras.

Lo anterior conduce a pensar de que se está ensayando con la defensa y la seguridad nacional en la coyuntura especial que vive la sociedad dominicana. El mundo siempre ha sido inestable y el futuro, por vía de consecuencia, impredecible para los países pobres, en particular.

La República Dominicana no escapa al fenómeno migratorio y a los cambios económicos, políticos, sociales y demográficos, todos interconectados con el indetenible avance tecnológico, de implicaciones globales, que separan el hoy del ayer.

Los temas de defensa y seguridad nacional son prioritarios en las agendas de los países desarrollados, en los que invierten extraordinarias partidas presupuestarias.

En el caso dominicano, amenazas como el narcotráfico, el crimen transnacional y la migración ilegal representan materias pendientes de ser abordadas a profundidad por los actores políticos y sociales.

Las autoridades de la esfera gubernamental deben ser conscientes de que en materia de defensa y seguridad nacional no caben los ensayos, en vista de que el precio a pagar por la sociedad sería alto ante los errores de laboratorios kakistocráticos.

 



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Luis Garcia

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