Lunes, 21 de octubre, 2019 | 12:27 am

Defendamos el porvenir de nuestros hijos



Instruye al niño en su carrera: Aún cuando fuere viejo no se apartará de ella. Prov. 22:6

 Cada día vemos como se nos desintegra la sociedad, cuyo nicho principal es la familia y en más de una solo nos quejamos de que las cosas no van bien, que este mundo va para atrás como el cangrejo, aún nos pasa dentro del pueblo cristiano, y es que vemos la paja en el ojo del otro, pero no la viga que está en nuestro propio ojo.
Llevamos una vida tan agitada en los afanes de acumular bienes y reconocimientos a los fines de estar a la par o llevar por mucho a los que consideramos nuestro contendedor en este mundo de competencia feroz, que nos olvidamos de lo primordial, educar a nuestros hijos para el futuro, con valores.
Esta tarea no se la podemos dejar al gobierno, ni a la escuela, de hecho, ya podemos ver como va la corriente de antivalores en muchas de ellas están dejando sus huellas, tampoco se la podemos dejar al vecino, ni a nuestros amigos más cercanos…esta tarea fue encomendada por Dios a los padres, quienes tenemos que velar por ellos, defenderlos de las malas influencias, pues al Señor  tendremos que dar cuenta de ellos.
Dios nos delegó como padres esa responsabilidad, pero no nos deja solo, pues en su Palabra nos dice ¨Instruye al niño en su carrera y aún cuando fuere viejo no se apartará de ella¨  en la Biblia esta escrito todo lo que nuestros hijos necesitan para crecer y desarrollarse sanos y felices y adquirir las cualidades necesarias para manejarse en la sociedad,  siendo entes productivos, dando un valor agregado para incidir en forjar una mejor sociedad.
Aquí está la clave de tener hijos sanos y una nación sana. No es tan solo proporcionarles educación y bienestar económico, es priorizar el darles un bienestar espiritual, proveerles de esa guía divina que solo tiene para ellos propósitos de bien en todos los sentidos, iniciando por dejar bien claro cómo fuimos creados y estableciendo diferencias naturales entre el hombre y la mujer.

Destinemos  tiempo con nuestros hijos para estudiar la Palabra de Dios,  predica con el ejemplo, enséñales a través de la oración a hablar con Dios y esperar su respuesta, hazle ver que la integridad no se negocia, que una mentira lleva a la otra y el resultado es un descarrilero. Vive la experiencia junto a ellos de los beneficios de realizar su vida dirigida por Dios.

CREAR VALORES EN NUESTROS HIJOS, ES UNA ENCOMIENDA DE DIOS PARA NOSOTROS, FORJEMOS HOMBRES Y MUJERES DE BIEN, A LA LUZ DE LA PALABRA DE DIOS.

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