Debemos incluir para progresar

Samuel Pereyra
Samuel Pereyra

*Por Samuel Pereyra

La “inclusión social” no es un concepto abstracto ni una consigna. Es una estrategia de desarrollo. Los países que logran progresar son aquellos que amplían sus oportunidades a través de la reducción de sus brechas sociales, convirtiendo a cada vez más ciudadanos en protagonistas de su economía formal.

En mis años como servidor público he procurado que en nuestro trabajo siempre esté presente el eje de combatir la desigualdad con políticas concretas que brinden resultados palpables a favor de los dominicanos que más lo necesitan.
Con ese compromiso estratégico en mente, impulsamos en su momento, desde el Banco de Reservas, el programa Bancarizar es Patria, una iniciativa orientada a incorporar a miles de ciudadanos al sistema financiero nacional, por medio de operativos itinerantes en sectores rurales y populares, para abrir cuentas bancarias seguras y fáciles de usar.

Pero el objetivo final de esa iniciativa no era sólo abrir una cuenta bancaria, sino despejar el camino para que más dominicanos puedan construir una historia crediticia, ahorrar y planificar su futuro con seguridad, solicitar un apoyo financiero cuando lo necesiten y tener herramientas reales para emprender.

En esa misma línea de inclusión, pero desde otra perspectiva, también creamos, desde el voluntariado de esa institución, el programa Reservas del Futuro, una iniciativa diseñada para fortalecer la educación de nuestros jóvenes dominicanos de familias vulnerables que, habiendo tenido un rendimiento académico sobresaliente durante el bachillerato, no pudieran costear sus estudios universitarios. A favor de ellos, nació ese ambicioso programa de becas que no es más que un poderoso puente para integrar y preparar al joven talento dominicano en función de construir un país con más prosperidad y bienestar.

Asumiendo la continuidad de esa aspiración inclusiva, hoy, desde la presidencia de la Refinería Dominicana de Petróleo (Refidomsa), hemos reforzado la cultura institucional de la Fundación Refidomsa para darle un mayor alcance a varias iniciativas educativas, culturales y comunitarias para lograr impactar positivamente distintas provincias de nuestro país.
Este esfuerzo que adelantamos sin importar en cuál institución del Estado nos toque servir, encuentra una línea de apoyo central en la necesidad de forjar una relación de confianza y respeto entre los funcionarios públicos y los ciudadanos.

Todo funcionario público debe contar con la habilidad suficiente para comunicarse y entender las necesidades de los ciudadanos, así como tener la sensibilidad para trabajar sin descanso en las soluciones a esas necesidades y problemas.

La experiencia nos ha confirmado que cuando más ciudadanos acceden a una educación de calidad, a servicios públicos de calidad, a oportunidades financieras, a empleos formales y a instituciones confiables, se fortalece el tejido productivo del país y se genera una sinergia muy poderosa que consolida el bienestar social y la armonía. Una ciudadanía integrada es una que consume más, ahorra más, invierte más y emprende más.

Por todo esto, debemos repetir que la inclusión es la mejor estrategia de desarrollo. Su aplicación e impulso demanda de nosotros entender que cada dominicano que se incorpora plenamente a la vida económica y social del país, amplía nuestra base productiva y fortalece nuestra democracia.

Mi convicción en este tema es firme: debemos incluir para progresar, porque cuando el liderazgo pone a las personas en el centro y actúa en consecuencia, el país no sólo crece: progresa.

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El Día

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