¡De una vez por todas!
En ocasiones anteriores nos hemos referido burlonamente, en una que otra nota editorial, a determinadas expresiones que se utilizan como clichés cuando se trata de acciones que de antemano se sabe que no van a ser cumplidas.
Una de esas frases es: Hasta las últimas consecuencias.
Nadie cree a las autoridades cuando dicen que investigarán un caso delictivo en el que se sospecha que hay implicados funcionarios públicos, militares o pejes gordos civiles.
La inseguridad ciudadana, la corrupción y la impunidad, sin embargo, han llegado tan lejos que ya es hora de detenernos en esta loca carrera y proponernos de una vez por todas darle vigencia plena a la manoseada frase, realizando pesquisas y aplicando sanciones hasta las últimas consecuencias, como demandan las circunstancias.
En este país todo el mundo lo sabe- hay vacas sagradas, sea porque tienen mucho dinero o porque se cobijan bajo muy buenas relaciones protectoras, o también porque acumulan ilegalmente mucho poder.
Los hombres y mujeres que integran el Ministerio Público, así como los jueces de todas las instancias del sistema judicial dominicano, llevan sobre sus hombros una tremenda responsabilidad y no deben, por nada del mundo, amilanarse frente al monstruo que se les enfrenta.
Por el contrario, esta puede ser nuestra última oportunidad, a menos que aceptemos echar la pelea hasta las últimas consecuencias.