De refrán en refrán…
Un refrán bastante popular reza que a caballo dao no se le mira el colmillo, y otro, no menos conocido, dice que a lo que nada nos cuesta, hagámosle fiesta.
Ambos forman parte de la idiosincrasia de una gran parte de los dominicanos, pero en el fondo fomentan la irresponsabilidad imperante en todos los aspectos en esta sociedad.
Ambos refranes parece que constituyen el lema, principalmente, de aquellos que ocupan funciones públicas. Y debe ser así, porque no priorizan en lo más mínimo los presupuestos que reciben, y muchos menos dan seguimiento a la continuidad del Estado.
No se justifica, bajo ningún concepto, que obras de suma importancia en el área deportiva estén completamente abandonadas, desde hace años, después de invertirse decenas de millones de pesos.
El estado de abandono de obras de primer orden, como los multiusos y el albergue olímpico, es una irresponsabilidad del tamaño del planeta.
Todo indica que como República Dominicana es de los países con mayor crecimiento económico del mundo en los últimos años, dejar abandonadas esas obras no es nada que deba preocuparnos. Por esto, ambos refranes caen como anillo al dedo, y como un monumento gigante a la irresponsabilidad .