De presidentes y estadistas
El discurso del Dr. Leonel Fernández del pasado martes 13 de noviembre ha confirmado su condición de estadista. Más allá de haber sido presidente en tres periodos constitucionales el Dr. Fernández se ubica en un escalafón superior a la de un ex-presidente.
Su explicación sobre la necesidad de la reforma fiscal recién aprobada era demandada por toda la sociedad.
El cúmulo de datos y razonamientos que detalló en dicho discurso podrán ser objetados en partes del mensaje, pero nadie puede negar la coherencia de sus argumentos dentro de su específica perspectiva política.
Nadie quita que el incremento de la presión fiscal afectará a la clase media y los sectores populares, pero hacía falta una explicación política. La política son acciones, pero a la vez argumentos, salvo que sucumbamos a la barbarie.
El PLD en la actualidad se erige como la única fuerza política con sólida articulación en su dirección y fidelidad de sus bases, conservando alto grado de coherencia en su dirección política en el manejo del Estado.
Con sus aciertos y yerros el PLD ha tenido la sagacidad de derrotar a sus contrincantes de manera consecutiva desde el 2004. Basta comparar la locución del Dr. Fernández esta semana con las recientes exposiciones de Hipólito Mejía y Miguel Vargas para mostrar la superioridad del primero sobre los segundos.
Los casos de corrupción no fueron abordados por el Dr. Fernández, esa es una debilidad en su discurso. Queda como tarea para el actual gobierno enfrentarlos. Pero el gran problema es que ese discurso le correspondía al Lic. Danilo Medina.