Santo Domingo. – La historia de las ferreterías en República Dominicana se remonta al siglo XIX, a los años 1800.
Estas empezaron vendiendo hojalata, herramientas manuales y madera. Nada en comparación a todo lo que encontramos hoy.
Una de las más antiguas en el país es Haché, este centro inició en la región norte, Puerto Plata vendiendo provisiones. Para 1947 abrió sus puertas en Santo Domingo en la calle Arzobispo Meriño esquina José Gabriel García, pero enfocándose solamente al área de la construcción; de ahí en adelante se fue expandiendo a otros puntos del país y diversificando sus productos.
Otra de las ferreterías más viejas que existió en el país, fue Ferretería Americana, siendo una de las grandes cadenas de centros donde las personas podían encontrar herramientas esenciales para el mantenimiento del hogar, construcciones y más. Abrió su primera tienda en la avenida San Martín, en el año 1944. Este era un negocio familiar que vendía herramientas esenciales y que con el paso del tiempo logró convertirse en referencia al hablar de ferreterías.
Estos solo eran una muestra del pasado.
Crecimiento
Para el año 1900, la llegada de Trujillo, se organizó la Asociación Dominicana de Ferreteros (ADOFE) con el objetivo de regular, normalizar y organizar el sector ferretero. Desde aquel tiempo hasta la fecha todo ha aumentado incluyendo la cantidad de marcas, medianas empresas y personas particulares dedicadas a este negocio.
Según datos estadísticos para el año 2025 el sector ferretero tuvo un crecimiento de un 3.5% con relación al año 2023. Se estima que alrededor de 1,959 ferreterías registradas están distribuidas en distintas provincias del país.
Este sector es uno de los que ha aportado de manera directa aproximadamente un 13% del Producto Interno Bruto (PIB) del país. Además, según un informe del Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM) para el primer trimestre del 2025 se crearon alrededor de 25,374 empleos formales.
Estimaciones del mercado indican que las ferreterías y sus dependencias continúan creciendo y por esto se espera mayor demanda en el sector.
Diversidad, calidad y precio
Aunque empezaron como pequeños puestos familiares para suplir necesidades de herramientas, con el tiempo y la visión de sus dueños y la demanda de la sociedad estas ferreterías se modernizaron y adquirieron conocimientos para mantenerse competitivas. Con el tiempo fueron integrando nuevas tecnologías y ampliando el sector construcción, debido a que el mercado requería la presencia de personal capacitado, conocimiento de las herramientas, del mantenimiento, de las construcciones, de plomería, de carpintería y poco a poco el negocio ferretero se expandió en todo el país.
Ya el pueblo no requería solo de cemento, block o varillas, estos negocios fueron incorporando sus ofertas materiales que ayudaban al mantenimiento del hogar, otros especializados en ser suplidores solo de materiales de construcción, algunos se convirtieron en tiendas departamentales, haciendo una distribución interna básica del hogar, donde los productos que se adaptaban a cada cliente.
Cambios
Aunque los grandes retos que han tenido los centros ferreteros con el crecimiento poblacional, es transformar sus negocios para suplir las necesidades que demandan sus clientes.
Estos cambios se han podido notar en las diferentes plazas comerciales extranjeras que incluyen ferreterías dentro de sus departamentos, sin embargo, estos tienen ciertas limitantes propias de la ubicación del local.
Las decoraciones del hogar, el campismo, la jardinería, la electricidad y otras áreas más demandadas por los consumidores, han tenido mayor protagonismo en los últimos años.
Distribución geográfica
Las 1,959 ferreterías registradas se encuentran distribuidas de la siguiente manera:
- Provincia de Santo Domingo
- 603 ferreterías
- Distrito Nacional
- 275 establecimientos
- Provincia La Altagracia
- 127, cabe resaltar que las regiones urbanas y turísticas, son las que poseen el mayor número de ferreterías ya que aquí se encuentra la mayor cantidad de trabajos de construcción.