De palos y piedras a la detección temprana de la violencia: cómo proteger a las niñas

  • Psicólogo explica cómo debe ser un entorno seguro para las niñas
  • Los objetos contundentes fueron los más utilizados en un total de 41 muertes violentas de menores de 14 años

La mayoría de esas muertes con violencia en niñas ocurrieron en el entorno familiar. Archivo.
La mayoría de esas muertes con violencia en niñas ocurrieron en el entorno familiar. Archivo.

Santo Domingo.- A diferencia de lo que ocurre con las muertes violentas en mujeres adultas, donde las armas blancas y de fuego tienen mayor presencia, los objetos contundentes constituyen el método de violencia más letal en las menores de 14 años.

Palos, piedras y otros objetos fueron el principal medio usado en las agresiones que provocaron la muerte de niñas en República Dominicana entre 2021 y 2025, según datos de la Oficina Nacional de Estadística (ONE).

De las 41 muertes violentas registradas en ese grupo de edad durante el período, 13 estuvieron relacionadas con el uso de objetos contundentes, convirtiéndose en el arma más letal y más frecuente, por encima de las armas de fuego y de las armas blancas.

Los datos, que están contenidos en el Compendio de estadísticas de mujeres fallecidas en condiciones de violencia, 2021-2025, señalan que a los 13 casos de objetos contundentes le siguen las armas de fuego, con ocho casos, mientras que las armas blancas u objetos cortopunzantes estuvieron presentes en siete muertes violentas.

A lo anterior se suman cinco casos estuvieron vinculados con estrangulamiento o asfixia mecánica, dos con sustancias tóxicas o veneno y uno con asfixia por inmersión. En otros cuatro casos, el medio empleado no fue declarado.

De ahí se desprende que, en una parte importante de las agresiones mortales contra niñas, no fue necesaria la utilización de un arma convencional, sino que se emplearon objetos disponibles en el entorno.

¿Cómo debe ser un entorno seguro para las niñas?

Ante esta realidad, el psicólogo Amaury Ramírez explicó que un hogar protector para una niña va mucho más allá de responder a sus necesidades materiales básicas y requiere una estructura de contención emocional sólida.

A su juicio, uno de los principales pilares es la seguridad afectiva y la predecibilidad, es decir, un entorno donde no exista violencia física, verbal o vicaria y donde las niñas no tengan que crecer con temor a reacciones impredecibles por parte de los adultos.

También destacó la importancia de la validación emocional, mediante la creación de espacios en los que emociones como el miedo, la rabia o la tristeza puedan ser escuchadas y encauzadas, en lugar de ser castigadas o minimizadas.

Otro elemento fundamental es establecer límites no punitivos. Ramírez planteó la necesidad de una crianza basada en normas claras y firmes, pero que elimine por completo el castigo físico o degradante.

Asimismo, señaló que un entorno protector debe garantizar la autonomía corporal y la privacidad de las niñas, educándolas en el respeto a su propio cuerpo y a sus límites, sin que su intimidad sea vulnerada por ningún integrante de su entorno cercano.

Horarios

— Agresiones

De las 41 muertes violentas en niñas menores de 14 años, 15 ocurrieron entre las 8:01 de la mañana y las 4:00 de la tarde, el período con mayor número de casos. Entre las 4:01 de la tarde y la medianoche se registraron 14 casos.

Señales que pueden advertir una situación de violencia

El especialista advirtió que el trauma infantil rara vez se manifiesta de manera explícita desde el primer momento, sino que puede expresarse a través del cuerpo y de cambios en la conducta.

Entre las señales que pueden requerir atención mencionó regresiones en etapas anteriores del desarrollo, como volver a orinarse en la cama, así como la hipervigilancia, cambios bruscos de humor o un aislamiento repentino.

Amaury Ramírez
Psicólogo Amaury Ramírez indicó que un entorno protector debe garantizar la autonomía corporal y la privacidad de las niñas.

También pueden aparecer manifestaciones físicas sin una causa médica identificable, como dolores recurrentes de cabeza o estómago, además de insomnio y pesadillas frecuentes.

Ramírez indicó que el juego y los dibujos también pueden convertirse en formas de expresión. La recreación repetitiva de escenas con contenido de agresión, abuso o dinámicas de sometimiento puede constituir una señal que merece ser observada.

A estos indicadores se suman elementos relacionados con el entorno, como un secretismo extremo dentro del hogar, el aislamiento social forzado de la niña o el consumo problemático de sustancias por parte de los cuidadores.

La detección temprana puede ayudar a proteger a las niñas

El profesional de la conducta sostuvo que, ante la sospecha o confirmación de una situación de violencia, la respuesta debe ser inmediata y articulada.

Recordó que la Ley 136-03 establece la obligación de denunciar cuando se detecta la vulneración de los derechos de un menor.

Para estos casos, el sistema contempla instancias de actuación como las Fiscalías de Niños, Niñas y Adolescentes, el Consejo Nacional para la Niñez y la Adolescencia (Conani), encargado de aplicar medidas de protección y acogida, así como las Unidades de Atención a la Violencia de Género e Intrafamiliar.

Para el especialista, la observación de cambios físicos, emocionales o conductuales y la intervención oportuna pueden ser determinantes para identificar situaciones de violencia antes de que las consecuencias sean irreversibles.

Sobre el autor

Yamer Javier

Periodista especializada en la fuente de salud. Máster en Comunicación Estratégica y Relaciones Públicas,