De la Hoya, de la nada, a magnate económico

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Buenos Aires.-Oscar, el “Golden Boy”, cumple 40 años. Sigue siendo el referente de una generación que se crió frente a la televisión viendo sus conquistas en los cuadriláteros y su sonrisa de manual.

Seguramente, cuando Oscar de la Hoya levante su copa para brindar, recordará que alguna vez puede decir de sí mismo: “El Mundo es Tuyo”.

Como un personaje del Gran Sueño Americano, nació en la pobreza, acarició la gloria, la fama y el dinero, pero tampoco dejó de ser salpicado por el lodo del escándalo, ni atrapado por les garras de sus propios fantasmas.

Oscar de la Hoya nació en Montebello, en el East Los Ángeles un 4 de febrero de 1973. De familia muy humilde, se calzó los guantes para aprender a defenderse, a instancias de su padre, Joel, que había sido boxeador, quien a su vez era también hijo de un boxeador.

No se sabrá si Oscar eligió el boxeo, si el boxeo lo eligió a él o si fue su padre quien lo hizo elegir.

Tenía 16 años cuando ganó su primer título importante, el Campeonato Nacional Guantes de Oro de 1989, en las 126 libras. Y, desde ese momento, lo suyo fue crecimiento permanente, aunque no todas fueron alegrías.

Muerte de su madre

Un año después su madre, Cecilia González, murió de cáncer y él juró cumplir con el sueño materno de que fuera campeón olímpico.

Para cuando llegaron los Juegos de Barcelona (1992), era uno de los principales candidatos del equipo norteamericano.

No sólo eso, porque en la pelea final se tomó la revancha del alemán Marco Rudolph, quien lo había derrotado en el último combate del Mundial de Sídney, Australia, 1991. Oscar de la Hoya, a los 19, lo tenía todo: una sonrisa contagiosa, una historia enternecedora, talento, buen boxeo y una medalla dorada en las 135 libras.

La única que consiguió el boxeo norteamericano en Barcelona y que Oscar llevó a la tumba de su madre.

En el ring, festejó portando dos banderas, la norteamericana y la de México.

Cuando debutó como profesional sumaba 223 victorias y 5 derrotas.

Lo conducían Robert Middleman y Steve Nelson, pero muy pronto, se cruzó en su camino Bob Arum.

Al profesionalismo

Su primer combate rentado fue ante Lamar Williams (5-1) el 23 de noviembre de 1992 en el Great Western Forum, por una bolsa de ¡150 mil dólares!

Teniendo en cuenta que la pelea duró 1 minutos 42 segundos, ganó un poco más de 75 mil dólares por minuto, con lo que seguramente, logró ser el debutante mejor pago de la historia del boxeo.

Hoy, Oscar, titular de Golden Boy Promotions, es el principal competidor de Bob, titular de Top Rank, quien a los 81, no podría negar que su alumno aprendió bien todas las lecciones.

Es que seguramente, si Arum no le enseñó mucho a Oscar, debería ser cierto que Oscar aprendió muchísimo de Bob.

No sería justo afirmar que solamente se trató de la habilidad de Arum en armarle una carrera, puesto que también sería una manera de quitarle méritos al boxeador, pero de la mano de Arum, Oscar creció firmemente. A los 21, logró su primer campeonato mundial, el súper pluma de la WBO, cuando venció a Jimmi Bredahl, por KOT en 10, el 5 de marzo de 1994.

Arum se preocupó de darle lustre y brillo al viejo Olympic Auditorium, en el barrio bravo del East Los Ángeles, para coronar allí a su nueva joya…

La relación con Bob Arum se terminó y como no podía ser de otra manera, Oscar le dio forma a su nueva empresa como promotor, Golden Boy Promotions, en 2001.

Peleador clásico

En el ring era un peleador clásico, de izquierda extendida -en realidad es zurdo– y derecha amenazante.

Con un metro 79cm, poseía en el ring una altura considerable. Tenía su propio golpe, “El 45” por los grados del ángulo en que lanzaba su izquierda al cuerpo o a la cabeza.

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