De hombre aberrante, consigue paz interior
Mike Tyson, el otrora hombre más temido del planeta y que amenazó en muchas ocasiones con comerse vivo a los niños, es hoy un hombre con paz interior.
Presenciar mientras trataba de romper brazos, morder orejas y derribar a tipos no siempre fue apto para los débiles. Era brutal como peleador.
Era incluso peor como hombre. "Yo estaba intoxicado conmigo mismo", admitió Tyson. "No sabía lo vacío que estaba cuando era campeón".
Siendo un espectáculo monstruoso, se volvió incluso más aberrante como un drogadicto en bancarrota que engordó y parecía encaminarse a la cárcel o a un féretro extra grande.
Pero ha dejado las drogas, y perdido mucho peso. No ha puesto un pie en un club de nudistas en dos años.