Sábado, 23 de febrero, 2019 | 1:55 pm

De Fidel y Chávez a Trump y Bolsonaro



Siempre he reconocido que, en muchos casos, los gobiernos peledeístas han seguido una orientación progresista en su política internacional.

Bajo el gobierno del doctor Leonel Fernández se restablecieron las relaciones con Cuba, vino por primera vez a nuestro país el comandante Fidel Castro, se reconoció muy dignamente la Autoridad Nacional Palestina y fue recibido en nuestro país el presidente de la misma, Mahmud Abbas.

Se mantuvieron buenas relaciones con los gobiernos de Venezuela, Ecuador, Bolivia, Vietnam, Corea, entre otros.

El presidente Danilo Medina mantuvo por un tiempo la misma orientación y hasta adquirió, lo mismo que Fernández, autoridad para servir de mediador.

En un acto de soberanía, que en su oportunidad yo mismo saludé, el gobierno actual estableció relaciones con China. Pero aumentaron las presiones norteamericanas y el gobierno de Medina, que ya venía dando indicios de vacilación en la política internacional, terminó por ceder y dar un dramático giro hacia lo conservador al votar ahora contra Venezuela en el seno de la OEA.

De súbito, los principios han dejado de ser los representados por Fidel Castro y Chávez, para seguir ahora el rumbo de Trump y Bolsonaro.

Al votar en la OEA contra Venezuela, el Gobierno ha golpeado injustamente a un gobierno amigo, ha contribuido darle aliento a la sedición interna que lo acosa y al aislamiento internacional del régimen de Nicolás Maduro, contra el cual Norteamérica ha formado una alianza de gobiernos reaccionarios, la mayor parte de los cuales tiene muy poco que exhibir acerca del ejercicio de la democracia.

Además, no le luce a un país con la historia del nuestro votar por el intervencionismo, mucho menos en una entidad como la OEA, arcaica y desprestigiada criatura de los norteamericanos en tiempos de la guerra fría, cómplice descarada de la ocupación militar que sufrimos en 1965.

En una ocasión vi a Fidel decir que los imperialistas son insaciables; si les da la mano te piden el brazo, si les das el brazo te piden la cabeza.

Así, ya metido en el laberinto, sobre el gobierno dominicano vendrán otras exigencias, el voto contra el gobierno constitucional de Nicaragua, el reconocimiento del gobierno faccioso, caricaturesco y antichavista de Juan Guaidó y más acciones hostiles contra cualquier país que no les agrade a los norteamericanos. Y este es un camino peligroso y sobre todo muy deshonroso.

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