David Ortiz se hace preso de la presión
Santo Domingo.-La impotencia y la desesperación que muestra el toletero dominicano David Ortiz, de Boston, evidencia que está preso por la presión de no haber conectado su primer cuadrangular en la temporada.
Ortiz, quien fue sentado durante el pasado fin de semana, a su regreso el martes se mostró muy confundido y preocupado cada vez que fallaba en conectar la bola. Ese bache ofensivo, que el martes llegó a 147 turnos sin jonrón, se hace cada vez más profundo, y de acuerdo a varios entendidos se origina en que Ortiz, debido a la cirugía que tuvo en la muñeca, no pudo cumplir con los entrenamientos de la manera acostumbrada. La situación es tan delicada que en Boston todo lo que se habla o escribe es sobre las fallas de David, incluso se involucra hasta a sus compañeros.
El antesalista Mike Lowell dijo que lucha bastante para salir del hoyo. No pienso que la carrera de David ha terminado, dijo Lowell. El dirigente Terry Francona, quien está bajo fuego cruzado por mantenerlo como tercer bate, dijo que también está preocupado.
Hablé con David después del fiasco en Anaheim y él fue comprensible. Pienso que él necesita recobrar la confianza. La cosa es que estoy preocupado porque su swing está lento y los pitchers le están ganando en la lucha, dijo Francona. La gente no sabe, dijo Ortiz y añadió: Piensan a veces que sólo venimos aquí a jugar béisbol y no saben. Nosotros somos seres humanos también. También tenemos cosas de que preocuparnos, dijo Ortiz al ser cuestionado por su bajón ofensivo. Ortiz está obligado a producir, debido a que juega en un equipo elite, como son los Medias Rojas de Boston.
Varios medios reportaron que los escuchas de Boston están buscando el sustituto de Ortiz y señalan entre los favoritos a Todd Helton, de Colorado; Víctor Martínez, de Cleveland, y al primera base de Washington, Nick Johnson. Los Medias Rojas no pueden desprenderse fácil del dominicano, quien tiene un contrato de US$13 millones para el año entrante, pero disfruta de l privilegio 10-5 (10 años de servicios en Grandes Ligas y cinco años con un mismo equipo) por lo que puede objetar cualquier negociación.
