Danilo Medina

El discurso de toma de posesión del presidente Danilo Medina puso de manifiesto que el nuevo Mandatario mantiene en su ánimo el propósito de “hacer lo que nunca se ha hecho”, como decía uno de sus lemas de campaña electoral.

Algunos analistas políticos han puesto en duda que Medina (y prácticamente nadie) podrá realizar en el corto período de cuatro años y con tan pocos recursos económicos, como los que están a nuestro alcance, todas las promesas anunciadas en su alocución de ayer.

No se puede negar, sin embargo, que la pieza oratoria de Medina estuvo cargada de optimismo, y aparenta estar respaldada por una decidida voluntad alimentada por una fuerte dosis de comportamiento ético y transparente.

Si el Presidente logra, como lo ha prometido, erradicar la corrupción y caracterizar su administración por un transparente contenido ético, ello podría significar el tan necesario rescate de la República antes de que definitivamente caiga en los abismos insondables del fracaso como nación.

Brindémosle la oportunidad de que nos dé señales inequívocas de su anunciada intención, y cuando nos convenza de ello, que cuente también con nuestro decidido apoyo.