Santo Domingo.-El párroco de Dajabón y el coordinador del Centro de Solidaridad Fronteriza advirtieron ayer sobre una avalancha de haitianos hambrientos, sobre todo por esa zona, a causa de la escasez de alimentos causada por el cierre del mercado binacional.
Los sacerdotes David Pantaleón y Regino Martínez, además de denunciar que la corrupción y el tráfico de indocumentados no han variado, pidieron al Gobierno diligenciar la apertura de las instalaciones construidas por la Unión Europea para ubicar el mercado.
Es impensable cerrar la frontera por el norte, porque provocaría una avalancha de ilegales de consecuencias impredecibles, dijeron.
Si esto se posterga, estamos hablando de que se produciría una explosión, por la ansiedad y la agresividad que se siente en Haití. La frontera está cerrada para el intercambio comercial, pero no para la corrupción, el tráfico de mercancías y otras acciones ilícitas, manifestaron.