Cumbre G 20 arranca con marcada  división

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Seúl.-Un fuerte sentimiento de pesimismo envolvió el inicio de una cumbre económica de los principales países ricos y en desarrollo ayer, a la que arribaron los líderes mundiales profundamente divididos sobre sus políticas monetarias y comerciales.

Fundado en 1999 y elevado a nivel de cumbre hace dos años, el Grupo de los 20 (G20, un foro que abarca a países desarrollados como Estados Unidos y Alemania, al igual que a gigantes emergentes como China y Brasil) se ha convertido en la pieza central de los esfuerzos gubernamentales para reactivar la economía global y evitar otro colapso financiero mundial como el ocurrido hace dos años.

Sin embargo, la búsqueda de coincidencias entre sus miembros ha sido difícil en las últimas semanas.

Un fracaso de la Cumbre de Seúl tendría consecuencias graves.

El riesgo es que los países procuren mantener sus divisas artificialmente bajas para dar a sus exportaciones una ventaja competitiva en los mercados mundiales y eso llevaría a una destructiva guerra comercial.

Además, los países se verían tentados a colocar aranceles a las importaciones, una repetición de las políticas que agravaron la Gran Depresión de la década de 1930.

Había grandes esperanzas de que el Grupo de los 20 sería un foro encaminado a diseñar una ruta para salir de la crisis financiera. Sin embargo, hasta ahora los países que lo integran no han podido acordar una agenda, ya ni se diga soluciones para los problemas que los dividen.

Algunos países, como por ejemplo Estados Unidos, creen que la prioridad máxima es presionar a China para que permita la revaluación de su moneda frente a otras divisas, de modo que se reduzcan los enormes superávit comerciales del gigante asiático con Washington al encarecer las exportaciones chinas y abaratar las importaciones estadounidenses.

Otros países están furiosos por los planes de la Reserva Federal estadounidense de inyectar 600,000 millones de dólares frescos a la débil economía del país.

Ven esa acción como una medida egoísta para llenar los mercados con dólares, disminuyendo así el valor del billete verde y dándole a los exportadores estadounidenses una ventaja de precios injusta.

Los países del G-20 seguramente llegarán a acuerdos en temas no controversiales.

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