Cultura del desperdicio
La voz más poderosa que se escuchó con motivo de la Jornada Mundial del Medio Ambiente salió del Vaticano; y se levantó para condenar la cultura del dispendio que azota al mundo desde hace varias décadas.
El papa Francisco planteó que en la cultura del desperdicio, si mueren hombres y niños no es noticia; si baja la bolsa de valores es una tragedia.
El hombre, no importa donde resida, no puede vivir sin alimentos; y Francisco sentenció que los alimentos que se tiran a la basura son alimentos que se roban de la mesa del pobre, del que tiene hambre.
La ecología humana y la ecología medioambiental son inseparables; y reflexiona: Cuando la comida se comparte de modo justo, nadie carece de lo necesario.
Nuestro país pertenece a esa gran comunidad cristiana a la que predica el Papa.
Hay que prestar oídos y hacer todo lo que nos corresponde, como familia, como Estado y pueblo. Debemos, como plantea él, promover una cultura de la solidaridad en todo el territorio nacional y con nuestros vecinos de la región.
