¡Cuidado, mucho cuidado!
De buenas intenciones está lleno el mundo, reza un dicho popular, pero también existe la versión de que de buenas intenciones está lleno el camino al infierno.
Una y otra versión pueden ser ciertas, pero cada cual las toma de acuerdo a sus posibilidades e intereses.
Cuando se tiene la responsabilidad de tomar las decisiones que más convienen a los intereses de las mayorías, hay que tener la mente bastante fría y equilibrada.
Cuando se llega a una posición, y más en países bananeros del tercer mundo, como República Dominicana, quien no tiene suficiente equilibrio mental no puede tomar el toro por los cuernos, debido a que el tumbapolvo pervertidor tiene la facultad de cambiar hasta la estructura mental de los individuos con responsabilidades de aplicar políticas correctas en cualquier actividad.
Otros, al llegar al poder, en especial político, se creen por encima del bien y del mal.
En estos momentos, el deporte dominicano está en un proceso de posibles cambios, incluso estructurales, con la designación de un nuevo ministro.
Hay que tener mucho cuidado en querer rescatar, por ponerse a la moda, procesos y planes que ya están obsoletos.