Las redes sociales pueden ser una herramienta muy valiosa para educar a la población sobre el cuidado de la piel, siempre que la información sea correcta y esté respaldada por evidencia científica. El problema surge cuando se priorizan las visualizaciones sobre la salud, y se presentan como soluciones universales tratamientos que no han sido evaluados adecuadamente.
En dermatología, algo que se vuelve viral no necesariamente es seguro ni eficaz. Sónica Then Reyes, dermatóloga, cirujana dermatóloga y cosmiatra, recuerda que la piel es un órgano y que los tratamientos deben seleccionarse según las necesidades y condiciones particulares de cada persona. Una recomendación puede parecer inofensiva, pero tener consecuencias importantes cuando se reproduce sin conocer sus riesgos.
La creencia de que las verrugas pueden desaparecer mediante remedios caseros continúa presente entre quienes buscan soluciones rápidas y económicas para tratar lesiones de la piel. Sin embargo, la aplicación de sustancias como el ajo, el limón, el vinagre y otros productos recomendados en redes sociales puede provocar irritaciones, quemaduras y alteraciones de la pigmentación, especialmente cuando se utilizan sin conocer sus efectos sobre la piel.
La galena aclara que una persona puede identificar si un consejo dermatológico difundido en las redes es seguro o si podría poner en riesgo la salud de su piel, identificando quién ofrece la información, cuáles son sus credenciales profesionales y si la recomendación tiene respaldo científico. Agrega: “También debemos desconfiar de los contenidos que prometen resultados milagrosos, garantizan eliminar manchas o arrugas en pocos días, o aseguran que un mismo tratamiento funciona para todo el mundo”.
Información responsable
Detalla que otra señal de alerta es cuando se recomienda utilizar sustancias sin especificar sus ingredientes, concentraciones, forma de aplicación o posibles efectos adversos. La información responsable explica tanto los beneficios como los riesgos y reconoce que no todas las pieles responden de la misma manera.
Sónica dice que su recomendación es sencilla: antes de aplicar en el rostro algo que ves en internet, debes verificar la información y consultar a un dermatólogo cuando se trate de sustancias o procedimientos que puedan producir lesiones.
Al ser cuestionada sobre ¿Por qué algunos remedios caseros recomendados en videos virales pueden provocar irritaciones, alergias o lesiones en la piel? Responde que es
porque natural no significa necesariamente seguro. Sustancias como el limón, el bicarbonato, la pasta dental o determinados aceites esenciales pueden alterar la barrera cutánea, provocar irritación y desencadenar reacciones adversas.
En ese sentido afirma: “Por ejemplo, el limón puede causar una reacción llamada fitofotodermatitis cuando entra en contacto con la piel y posteriormente hay exposición a la luz solar. Esto puede producir enrojecimiento, ampollas y manchas oscuras que persisten durante meses. Además, cuando una sustancia irrita la piel, puede desencadenar una inflamación que empeore problemas existentes, como el acné, la rosácea o la hiperpigmentación. Por eso, no debemos utilizar la cocina como si fuera un laboratorio cosmético. Los productos destinados al cuidado de la piel deben tener una formulación apropiada para ese uso”.
Al hablar de las consecuencias advierte que van desde irritación, dermatitis de contacto y reacciones alérgicas hasta quemaduras químicas, alteraciones de la pigmentación y empeoramiento de enfermedades dermatológicas.
Productos adulterados
También existe el riesgo de utilizar productos adulterados, falsificados o que contengan sustancias no declaradas. Por ejemplo, algunas cremas aclarantes pueden contener corticosteroides potentes o mercurio, sustancias que, utilizadas de forma inadecuada o prolongada, pueden causar daños importantes.
Then Reyes explica que otro error frecuente es pensar que una concentración más alta produce mejores resultados. En realidad, puede aumentar la irritación sin ofrecer un beneficio proporcional. Por eso, debemos conocer los ingredientes, utilizar los productos según las instrucciones y evitar aplicar medicamentos en el rostro sin una indicación apropiada.
Por otro lado, la especialista indicó que actualmente hay que tener ojo visor con el bombardeo de información que se publica en redes. Entiende que los influencers y creadores de contenido si pueden influir en las decisiones de las personas sobre su salud dermatológica, y fue categórica al decir que esta influencia es enorme, porque muchas personas confían en quienes siguen diariamente y pueden interpretar su experiencia personal como una recomendación médica.
“Sin embargo, debemos diferenciar entre compartir una experiencia y recomendar un tratamiento. Que una persona muestre una piel aparentemente perfecta después de utilizar un producto no demuestra que ese producto sea el responsable del resultado ni que sea adecuado para todos”, apunta.

Comenta que también hay que considerar los filtros, la iluminación, la edición de imágenes, los intereses comerciales y la publicidad. Un contenido puede parecer espontáneo y, en realidad, formar parte de una estrategia de venta.
Los creadores de contenido tienen una oportunidad importante de educar, pero también deben reconocer los límites de su conocimiento y evitar presentar opiniones personales como evidencia médica.
Sustancias agresivas
La dermatóloga refiere que el principal riesgo es someter la piel a procedimientos o sustancias demasiado agresivos con la expectativa de obtener resultados inmediatos. Esto puede provocar irritación intensa, quemaduras, descamación excesiva, manchas posteriores a la inflamación e incluso cicatrices.
Por ejemplo, combinar varios exfoliantes o utilizar ácidos en concentraciones inadecuadas no necesariamente acelera la mejoría del acné o las manchas. En ocasiones, produce el efecto contrario: inflama la piel y empeora la pigmentación, especialmente en personas con tonos de piel más oscuros.
La dermatología requiere paciencia y constancia. Algunas condiciones mejoran en semanas, mientras que otras necesitan varios meses de tratamiento. El objetivo no es conseguir una transformación en pocos días, sino obtener resultados seguros y sostenibles sin comprometer la salud de la piel.
Hay productos o tratamiento que parecen funcionar en una persona y puede causar reacciones adversas en otra. Resaltando que esto se debe a que cada piel tiene características particulares. Influyen el tipo de piel, la integridad de su barrera protectora, la edad, las enfermedades preexistentes, las alergias, los medicamentos que utiliza la persona y la exposición solar, entre otros factores.
“Una persona con piel grasa y resistente puede tolerar un producto que provoque irritación intensa en alguien con rosácea, dermatitis o piel sensible. Asimismo, una persona con tendencia a desarrollar hiperpigmentación puede presentar manchas después de una inflamación que en otra persona no dejaría marcas visibles”, añade.
Por eso, asegura que “no debemos copiar rutinas completas simplemente porque funcionan en otra persona. El tratamiento debe individualizarse, y cuando se introduce un producto nuevo conviene hacerlo de manera gradual, siguiendo sus instrucciones y observando la respuesta de la piel”.
Entre los problemas más frecuentes de la piel citó la dermatitis irritativa, la dermatitis alérgica de contacto, el empeoramiento del acné, la rosácea agravada por productos irritantes y la hiperpigmentación posterior a la inflamación.
Describe que también pueden aparecer quemaduras químicas, alteraciones de la barrera cutánea, infecciones secundarias y lesiones que dejan cicatrices. El uso prolongado e inadecuado de corticosteroides en el rostro, por ejemplo, puede provocar adelgazamiento de la piel, vasos sanguíneos visibles, acné inducido por esteroides y empeoramiento o aparición de rosácea.
Otro problema es mezclar demasiados ingredientes activos, como retinoides, ácidos exfoliantes y peróxido de benzoilo, sin considerar sus concentraciones, la frecuencia de uso y la tolerancia individual.
La piel no necesita una rutina con diez productos para estar sana. En muchos casos, una rutina sencilla, bien seleccionada y constante es suficiente.
Alerta
La doctora manifiesta que si aparece ardor intenso o persistente, enrojecimiento importante, hinchazón, ampollas, dolor, descamación severa o una erupción que se extiende, debe suspenderse el producto sospechoso y buscar orientación médica.
“Si el producto acaba de aplicarse y produce una reacción, se debe retirar suavemente, sin frotar ni intentar neutralizarlo con otras sustancias. Tampoco se deben aplicar remedios caseros para contrarrestar la irritación”, dijo.
Indicó que cuando existe hinchazón de los labios o la lengua, dificultad para respirar o sensación de cierre de la garganta, se necesita atención de emergencia inmediata. Las lesiones en los ojos, el dolor ocular o los cambios en la visión también requieren valoración urgente.
Es importante no esperar a que una lesión empeore para consultar. Una intervención temprana puede evitar complicaciones y reducir el riesgo de manchas o cicatrices.
¿Qué fuentes o criterios recomienda utilizar para comprobar si una recomendación sobre el cuidado de la piel tiene respaldo científico?
Para evitar estos males, recomienda priorizar la información de dermatólogos debidamente acreditados, sociedades científicas de dermatología, instituciones sanitarias y publicaciones médicas revisadas por especialistas. Sostiene que “También debemos valorar si la recomendación se apoya en estudios científicos, si explica sus limitaciones y si presenta información equilibrada sobre beneficios y riesgos. Es importante distinguir entre evidencia científica, testimonios personales y publicidad comercial”.
Antes de confiar en un contenido, conviene preguntarse: ¿quién lo publica?, ¿qué evidencia presenta?, ¿está intentando venderme algo?, ¿explica los posibles efectos adversos? y ¿es una recomendación general o requiere una evaluación individual?
La cantidad de seguidores no determina la preparación médica de una persona. La información confiable se reconoce por su calidad, sus fuentes y la transparencia con la que se comunica.
Valoró que quienes publican contenidos sobre salud deben actuar con responsabilidad, verificar la información que comparten y evitar recomendaciones que puedan poner en peligro a su audiencia. Afirma que no es lo mismo mostrar un producto cosmético que recomendar la aplicación de un medicamento, un ácido concentrado o un procedimiento invasivo. Cuanto mayor sea el riesgo de la práctica recomendada, mayor debe ser el cuidado al comunicarla.
También es fundamental identificar claramente la publicidad y los conflictos de interés, no prometer resultados garantizados y no sustituir una evaluación médica por un video de pocos segundos.
Sentenció que “la libertad de crear contenido debe ir acompañada de responsabilidad. Cuando hablamos de salud, la desinformación puede tener consecuencias reales, y una recomendación irresponsable puede terminar en una lesión que requiera tratamiento médico”.
Sabios consejos
Para llevar un cuidado integral de la piel su consejo es comenzar con una rutina sencilla y adaptada a las necesidades de cada persona.
*Por la mañana, debes limpiar la piel suavemente, utilizar una crema hidratante adecuada y aplicar un protector solar de amplio espectro, preferiblemente con FPS 30 o superior. El protector debe reaplicarse aproximadamente cada dos horas cuando estamos al aire libre y después de nadar o sudar, siguiendo las instrucciones del producto.
*Por la noche, conviene limpiar el rostro y utilizar los productos indicados según las necesidades de la piel. No es necesario incorporar muchos ingredientes activos ni cambiar constantemente de rutina.
*También debes evitar exprimir lesiones, utilizar sustancias no formuladas para la piel o realizar procedimientos en casa que requieran conocimientos médicos y condiciones adecuadas de seguridad.
Y hay un mensaje que considera fundamental: no debes tratar de alcanzar la piel de otra persona, sino cuidar la tuya. La piel saludable no tiene que ser perfecta, no necesita filtros y no debe convertirse en una fuente de inseguridad.
Finalmente recomienda que “la mejor tendencia siempre será cuidar nuestra piel con conocimiento, prevención y orientación profesional. En las redes sociales, un consejo puede durar quince segundos, pero las consecuencias de una mala decisión pueden durar meses o incluso dejar secuelas permanentes. Antes de probar una tendencia en tu piel, verifica la información y consulta a un profesional. Tu piel no es un experimento”, concluyó la cosmiatra.
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