Cuando la política es un mambo
Insisto en que la calidad de la práctica política es fundamental para que esta sociedad rompa el cerco del retroceso.
Un ejercicio político hueco, como un tipo de merengue callejero que solo apela a la emoción encadenando sonidos y cadencias sin generar reflexión, es un handicap para el desarrollo.
Una parte importante de los actores de nuestro mundillo político está asentada en los estribillos, los lugares comunes y las repeticiones embrutecedoras, pero con pegada en el colectivo, como lo hacen con sus geniales slogans los ensordecedores conjuntos bullangueros. Para ese segmento la política es un mambo.
Creo y espero no caer en un optimismo extremo- que la sociedad comienza a caminar por otra senda con un nivel de discernimiento que le permite separar la paja del trigo, hasta el punto de ridiculizar a quienes han intentado sacar capital partidista de procesos fecundados por la creatividad de los ciudadanos.
Cual actores sin talento confinados a un papel indigno de recordar, vimos el triste espectáculo de los políticos que quisieron montarse en el carro del 4% del PIB para la educación, un paradigma de protesta social que nos guste o no- es un caso de estudio de comunicación de masa exitosa. Lo mismo se puede decir de la lucha contra la cementera en Los Haitises.
Estas señales de cambio enviadas por la sociedad no son captadas por muchos de nuestros políticos narigoneados por el día a día, por los titulares de periódicos, que actúan como veletas moviéndose hacia donde sople el viento, incapaces de articular propuestas creíbles. Hablan de cambio de modelos, pero sin presentar ninguno.
Aunque desarraigar el clientelismo tomará tiempo, comenzamos a dar el giro para poner oído en las propuestas no en las promesas vanas y desarticuladas-, en el discurso político explicativo que nos dice cómo hacerlo, cómo lograrlo y que nos enseña la viabilidad de los procesos hacia las soluciones demandadas por la sociedad.
Yo, particularmente, escucho cada vez menos a esos magos del ritmo (tomo prestado el término a Pedro Conde Sturla) y espero tener la oportunidad de votar por una propuesta.