- Publicidad -

Cuando la gripe se va, pero la tos permanece

  • Cuando un virus respiratorio entra al organismo, deja la nariz, garganta y bronquios sensibles. Prevenir. Hay señales de alerta que ameritan evaluación.

Para aliviar los síntomas, no se recomienda utilizar medicamentos al azar.
Para aliviar los síntomas, no se recomienda utilizar medicamentos al azar.

En las últimas semanas, las consultas médicas en el país han tenido un protagonista común: la tos.
Tras un brote simultáneo de varios virus respiratorios, especialmente influenza, muchas personas llegan al neumólogo con la misma preocupación: ya no hay fiebre, ni dolores corporales, ni congestión nasal evidente, pero la tos continúa, persistente y molesta.

La escena se repite una y otra vez. El paciente siente que la gripe “no se ha quitado” o cree que necesita antibióticos para terminar de curarse. Sin embargo, en la mayoría de los casos, el problema no es una infección activa, sino algo menos visible, pero igual de incómodo: la inflamación de las vías respiratorias.

Gabriel Smester, neumólogo, intensivista y especialista en medicina del sueño de los Centros de Diagnósticos y Medicina Avanzada y de Conferencias Médicas y Telemedicina (Cedimat), explica que cuando un virus respiratorio entra al organismo, deja la nariz, la garganta y los bronquios sensibles, como la piel después de una quemadura leve. Aunque el virus ya haya desaparecido, el tejido queda reactivo.

Por eso, estímulos tan cotidianos como el aire frío, el polvo, un perfume fuerte, una carcajada o incluso hablar mucho pueden desencadenar la tos. Esta tos posviral puede durar semanas, aun cuando la persona ya se siente recuperada.

Smester señala que existe una idea equivocada muy extendida: pensar que, si la tos sigue, el tratamiento no ha funcionado. La realidad es que la tos puede prolongarse incluso cuando el manejo médico ha sido el adecuado. Los inhaladores o sprays no hacen desaparecer la tos de un día para otro; su función es reducir la inflamación, un proceso que toma tiempo. Mientras tanto, los bronquios continúan “quejándose”.

El especialista explica que esta etapa suelen coincidir dos causas frecuentes. La primera es el goteo posnasal, que ocurre cuando la nariz sigue produciendo secreciones después de la gripe.

Ese moco desciende por la parte posterior de la garganta y provoca carraspeo, picazón y una tos incómoda, que suele empeorar al acostarse. Muchos pacientes lo describen como una sensación constante de tener “algo pegado” en la garganta.

La segunda es la bronquitis posinfecciosa, una inflamación de los bronquios que se manifiesta con una tos que se siente más en el pecho. Generalmente es seca o con poca flema y aparece con el aire frío, la risa o el ejercicio. No es raro que ambas condiciones estén presentes al mismo tiempo, lo que explica por qué la tos puede resultar tan persistente.

Tentar callar la tos
Describe que otro error frecuente es intentar callar la tos a toda costa. Aunque resulta molesta, la tos cumple una función de defensa: ayuda a limpiar las vías respiratorias. Suprimirla indiscriminadamente con jarabes fuertes puede provocar retención de secreciones y prolongar el problema.

En muchos casos, el objetivo no es silenciar la tos, sino tratar la inflamación que la origina.
No obstante, es importante aclarar que no toda tos es inofensiva. El galeno dijo que existen señales de alerta que ameritan evaluación médica: fiebre que reaparece o no cede, flema espesa de color amarillo o verdoso persistente, dificultad respiratoria progresiva, dolor en el pecho, sudores nocturnos, pérdida de peso o una tos que se extiende por más de dos meses sin mejoría.

“En personas con asma, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), apnea del sueño u otras enfermedades respiratorias, una gripe puede destapar problemas que estaban latentes. En estos casos, la vigilancia debe ser aún mayor”, apunta.

Asegura que con tantos virus respiratorios circulando actualmente, muchas personas están atravesando esta experiencia. Cuando la tos interfiere con el sueño, el trabajo o la tranquilidad diaria, no es algo que deba simplemente “aguantarse”. Una evaluación neumológica permite identificar si la causa es inflamación persistente, broncoespasmo, goteo nasal u otra condición, y ofrecer el tratamiento adecuado.

La línea de tratamientos
La buena noticia es que la mayoría de estos casos tienen manejo efectivo. Broncodilatadores, antiinflamatorios inhalados, tratamiento nasal y, sobre todo, paciencia, suelen ser suficientes. No así los antibióticos innecesarios ni los jarabes tomados al azar.

Cuando la gripe termina, pero la tos no, el cuerpo no está enfermo: está inflamado. Comprender esa diferencia es clave para recuperar la respiración tranquila.

Etiquetas

Artículos Relacionados