Santo Domingo. –Crismery Santana, estelar atleta dominicana en halterofilia, conoce las dos caras del deporte de alto rendimiento: la emoción de subir al podio olímpico y la frustración de comprobar que, después de alcanzar la élite mundial, regresar a ese nivel puede convertirse en una tarea mucho más difícil de lo esperado.
La medallista de bronce de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 atraviesa una etapa en la que recuperar su mejor versión constituye el principal desafío de su carrera.
No se trata de una atleta sin argumentos para volver a competir entre las mejores, sino de una deportista que ha tenido que superar lesiones, cambios de categoría y resultados inferiores a las expectativas que generó su histórica conquista olímpica.

Los obstáculos
El primer obstáculo importante apareció en los Juegos Panamericanos de Lima 2019, cuando sufrió una grave lesión en el codo izquierdo durante la competencia. Aunque logró recuperarse y posteriormente conquistó el bronce olímpico en la categoría de 87 kilogramos, aquella experiencia marcó el comienzo de una trayectoria en la que la salud física ha desempeñado un papel determinante.
Después de Tokio, el camino volvió a complicarse. Santana reveló hace algún tiempo, que una fractura por estrés en la tibia afectó su preparación para los Juegos Olímpicos de París 2024.
A esto se sumó la reorganización de las categorías internacionales de peso, que la llevó a competir en una división diferente.
En París terminó novena en la categoría de más de 81 kilogramos, con un total de 258 kilos, lejos de la medalla que había conquistado tres años antes.
La diferencia entre ambas actuaciones no debe interpretarse automáticamente como una pérdida definitiva de capacidad. En una disciplina tan exigente como la halterofilia, la recuperación de una lesión, la adaptación a una categoría y la reconstrucción de la confianza competitiva pueden requerir tiempo y planificación.
Señales de recuperación
Los resultados recientes ofrecen señales de recuperación, aunque todavía queda camino por recorrer. En diciembre de 2025, Santana consiguió oro en arranque y plata en envión y total en el Campeonato Centroamericano y del Caribe de Pesas, dentro de la categoría de más de 87 kilogramos.
Su levantamiento de 116 kilos en arranque y los 148 kilos en envión demostraron que conservaba capacidad para competir por medallas.
En los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026, celebrados en agosto, volvió a subir al podio: obtuvo plata en arranque, con 118 kilos, y bronce en envión, con 147. Aunque estos resultados quedaron por debajo de lo que podría esperarse de una medallista olímpica en términos de dominio absoluto, confirman que sigue siendo una competidora relevante en el ámbito regional.
La cuestión, por tanto, no es declarar terminado su ciclo deportivo, sino determinar hasta dónde puede llegar a partir de su situación actual.