Crisis y crecimiento de Brasil
Los esfuerzos de la presidente Dilma Rousseff para mejorar la vida de los 200 millones de habitantes de su país se desarrollan a expensas de las mayores empresas brasileñas, haciendo que sus ganancias caigan un 52 por ciento, duplicando sus valuaciones en el mercado accionario y empujando a los inversionistas extranjeros a buscar la puerta de salida.
Rousseff no ha convencido a los inversionistas de que sus decisiones de rebajar las tarifas de electricidad y el costo de endeudamiento para los consumidores, poner techo a los precios de los combustibles y aumentar la competencia en la industria de la telefonía móvil harán que la mayor economía de América Latina crezca.