Crisis energética
El país tiene décadas ensayando con distintas fuentes para producir energía eléctrica.
Así llegamos al primer cuarto del siglo veintiuno y todavía no conseguimos suplir en su totalidad la demanda que tienen los industriales y hogares dominicanos.
La preocupación empezó por las grandes y poderosas hidroeléctricas, que intentaban producir toda la energía eléctrica represando importantes ríos de zonas escogidas por sus condiciones naturales, fórmula idónea en su momento.
La última hazaña lo constituyen dos parques eólicos.
Así tenemos a Los Cocos y el Quilvio Cabrera, que entre los dos tienen 19 aerogeneradores y en su primera fase producirán 33 megavatios; y que luego, con la plantación de más aerogeneradores, a mediados del año próximo, la producción energética será ampliada a 100 megavatios.
La diferencia con el pasado es el salto dialéctico que ha dado la búsqueda de una solución a uno de los problemas más viejos y agotadores del país.
Esta etapa empieza con una inversión privada. En el pasado, toda la carga económica era asumida por el Estado dominicano, a costa de largos empréstitos internacionales.
Estamos hablando de una inversión que en su primera etapa sobrepasa los 100 millones de dólares. En pesos dominicanos constituye una fortuna inimaginable. Esperemos confiados que estos dos parques por el impresionante tamaño de la inversión- contribuyan, realmente, en la solución de al menos parte de nuestra crisis energética.
