Crisis eléctrica empantanada deliberadamente
Desde mediados de los años ’70 la República Dominicana ha sido afectada por una terrible enfermedad eléctrica, la cual cada día entra en estado más crítico y cada vez afecta más el normal funcionamiento de los demás órganos del aparato productivo de nuestro país, sin que se vislumbre una mejoría de esta terrible enfermedad, ni una verdadera voluntad de curarla.
Son muchos los remedios científicos, los remedios caseros, los remedios políticos y hasta los remedios tecnológicos que nos han recetado los médicos de la casa y los médicos de los organismos internacionales, y aunque cada día nos traen y nos imponen nuevos médicos extranjeros, la realidad es que cada día la enfermedad está peor, con el agravante de que la cuenta cada día es mucho más alta, porque desde hace mucho tiempo algunos oportunistas neoliberales se dieron cuenta que el mejor negocio para ellos era mantener a este paciente en estado comatoso, pero con falsas expectativas de mejoría, y así nos sacan todos los dineros públicos para ellos vivir como el príncipe de Bahréin.
Los compromisos económicos y los negocios que los diferentes gobiernos han hecho con los productores de energía eléctrica son tan grandes que cada gobierno empantana y boicotea deliberadamente las soluciones a la crisis eléctrica, porque en cada gobierno hay mucha gente que se beneficia de una enfermedad eléctrica que se ha tragado 265,000 millones de pesos en subsidios en los últimos 7 años, sin que el pueblo reciba nada a cambio, y ese dinero era más que suficiente para haber resuelto esta enfermedad eléctrica de por vida. En otras palabras, el pueblo dominicano ha sido electrocutado y ni cuenta se ha dado.
Desde el año 1978 hemos planteado de manera pública la opción de las plantas a carbón como solución a la crisis eléctrica, pero este mismo gobierno del PLD ha boicoteado las plantas a carbón, porque si el país instala 1,200 megawatts a carbón, adicionales a los 275 megawatts a carbón de Itabo I, Itabo II y Distral Barahona, y en adición a los 510 megawatts a gas natural de AES Andrés y Los Mina 5 y 6, entonces no se necesitaría comprar energía cara producida con búnker C, ni se necesitaría el subsidio a la CDEEE, ni se necesitaría subir la tarifa eléctrica, y es ahí donde está el gran negocio con los fondos públicos, y ese negocio particular puede más que el interés nacional.
En la Cumbre de Energía, convocada por el gobierno a principios del 2009, acordamos priorizar la instalación de plantas a carbón y transformar a Cogentrix para que pueda usar gas natural, sin embargo, eso no ha sido de interés de este gobierno porque es mejor negocio pagarle anualmente a la Cogentrix 2,200 millones de pesos, apagada, que transformarla y pagarle 4 centavos de dólar por cada kilowatt-hora producido.
Y es que si transformamos a la Cogentrix, con capacidad de 300 Megawatts, para que utilice gas natural, ella produciría 195 millones de kilowatt-hora/mes, que comprados a 4 centavos de dólar generaría una facturación de 7.8 millones de dólares al mes, y para los dueños es preferible cobrar 4.8 millones de dólares al mes con la planta apagada, que cobrar 7.8 millones de dólares al mes operando 24 horas diarias con alto consumo de gas natural, altas nóminas, desgaste de equipos, reparaciones, etc., etc.
Recientemente, el Ing. Radhamés Segura, ex administrador del Sistema Eléctrico Nacional, y el suscrito, fuimos los oradores invitados por la pontificia Universidad Católica Madre y Maestra para hablar sobre el presente y el futuro de la industria y sus retos tecnológicos, laborales y ambientales, y ambos coincidimos en que la solución a la enfermedad eléctrica es la producción de energía eléctrica de bajo costo en base a carbón mineral, gas natural e hidroeléctricas, de forma tal que el costo de producción de un kilowatt-hora no exceda los 5 centavos de dólar.
Sin embargo, y no obstante que el gobierno sabe muy bien que debe concentrar sus esfuerzos en contratar e instalar energía de bajo costo, los más recientes contratos para la compra de energía solar varían entre 20 y 22 centavos de dólar, y eso se hace deliberadamente para justificar y mantener los contratos onerosos de compra de energía muy cara, tipo Cogentrix, San Felipe y Puerto Plata II, los cuales sólo benefician a los productores de energía y perjudican a toda la población, pero perjudican mayormente a los industriales que no pueden competir exitosamente en los mercados internacionales.
Una energía que hoy se contrata a 22 centavos de dólar por kilowatt-hora, hay que subsidiarla con fondos públicos y obliga a subir permanentemente la tarifa hasta promediar 28 centavos de dólar por kilowatt-hora, lo cual es un abuso, cuando en los Estados Unidos una persona paga 10 centavos de dólar por cada kilowatt-hora, y es así como se ha estado estafando al pueblo dominicano con una enfermedad eléctrica que se ha convertido en un lucrativo negocio para muchos curanderos que han aprendido que el mejor negocio es mantener esta enfermedad eléctrica y vivir eternamente de un paciente tonto y de familiares tontos que erróneamente están creyendo que el té de la "tua tua" es bueno para la salud.
Algunos expertos en el tema eléctrico plantean que también hay que incrementar las cobranzas, porque el 40% de la energía servida no es facturada, sin embargo, hay que recordar que por cada persona que no paga la energía hay otra persona que paga el doble de lo que debía pagar, y que eso debía compensar en exceso, y si le sumamos los casi US$1,100 millones en subsidios que anualmente ha estado entregando el gobierno, entonces el sistema eléctrico debía ser rentable, y no lo es, simplemente porque compramos energía cara y debemos pagar mucho más de lo que cobramos, fruto de un odioso negocio.
El país está en el deber de rechazar cualquier intento de incremento de un 18% de la tarifa eléctrica porque eso no resuelve el problema eléctrico, sino que lo agrava, y se debe obligar al gobierno a resolver el problema sin subsidio y sin incremento de tarifa, porque el gobierno sabe muy bien que la única forma de lograrlo es produciendo energía de bajo costo, pero los que se benefician del negocio de la compra de energía muy cara boicotean las verdaderas soluciones a la crisis eléctrica y no quieren la producción de energía de bajo costo.
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