Crecimiento sin responsabilidad

La ciudad crece en la medida que aumenta la población y su demanda habitacional. Eso se traduce en que haya asentamientos urbanos que se expanden sin respeto a las elementales reglas urbanas.

En teoría los ayuntamientos tienen que ver con el crecimiento regulado de la ciudad; hay funcionarios con responsabilidades específicas, pero en la capital, como en todos los asentamientos urbanos, hay barrios que nacen de la noche a la mañana.

Nacen sin regulación alguna. Esa informalidad obliga a que sin planificación previa haya que proveerles de servicios básicos, como son luz, educación pública, agua y recogida de basura.

Estamos transitando una verdadera crisis de ordenamiento.

De cuando en cuando hay denuncias de robo de áreas verdes tomadas para construir residencias; y aumenta cada día el número de empresarios inescrupulosos que abren estaciones de expendio de gas propano y natural en barrios y residenciales sin los debidos permisos para operar.

Muchos ayuntamientos del país cuentan con una oficina de Planeamiento Urbano, pero sin la fuerza para evitar los asentamientos improvisados.

El Gobierno y los ayuntamientos no pueden quedarse de brazos cruzados mientras las ciudades se arrabalizan y surgen barrios casi de manera silvestre.

Muchos de nuestros pobres viven de que el país sea atractivo, entonces, no lo arrabalicemos.