Crecimiento inclusivo para mejorar el bienestar de la gente

Tomás D. Guzmán Hernández
Tomás D. Guzmán Hernández

El crecimiento económico constituye una condición necesaria para elevar el bienestar de la población, pero por sí solo no garantiza que los beneficios de una economía más productiva lleguen de manera amplia a los hogares. De ahí la importancia del crecimiento inclusivo, entendido como un proceso mediante el cual el aumento de la producción y del ingreso se traduce en mayores oportunidades de empleo, mejores salarios, acceso a educación y salud, inclusión financiera, movilidad social y reducción sostenible de la pobreza y de las desigualdades.

La experiencia internacional muestra que una economía puede crecer rápidamente y, al mismo tiempo, mantener importantes brechas sociales. Por ello, la discusión económica actual no debe limitarse a cuánto crece el producto interno bruto (PIB), sino también a quiénes participan en ese crecimiento, quiénes se benefician de él y qué oportunidades se generan para las generaciones futuras.

Los datos recientes confirman esta dualidad. Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), la economía mundial creció 6,7 % en 2021, después del fuerte retroceso provocado por la pandemia, y posteriormente registró tasas más moderadas: 3,8 % en 2022, 3,3 % en 2023, 3,4 % en 2024 y 3,4 % en 2025. Las economías emergentes y en desarrollo mantuvieron durante este período un ritmo de expansión superior al de las economías avanzadas. (eLibrary IMF)

Sin embargo, el mayor crecimiento de los mercados emergentes no significa automáticamente una distribución más equitativa del ingreso. La pobreza extrema y las desigualdades persisten, y en numerosos países el crecimiento no ha sido suficiente para cerrar las brechas de oportunidades.

Crecimiento económico e inclusión: dos objetivos que deben avanzar juntos

El crecimiento inclusivo busca que una mayor producción se convierta en una mejora efectiva de las condiciones de vida. Para ello, resulta fundamental observar indicadores que complementen el PIB: pobreza, empleo, salarios, productividad, acceso a servicios públicos, educación, salud, participación laboral femenina e inclusión financiera.

El coeficiente de Gini es una de las herramientas utilizadas para analizar la desigualdad en la distribución del ingreso o del consumo. Un valor más elevado indica una mayor desigualdad. No debe confundirse con un indicador directo de concentración de la riqueza patrimonial, que requiere otras mediciones.

Los datos del Banco Mundial muestran que la reducción mundial de la pobreza ha perdido dinamismo. Además, la actualización de septiembre de 2026, que utiliza la nueva línea internacional de pobreza extrema de US$3 diarios en paridad de poder adquisitivo de 2021, estima que 824 millones de personas, aproximadamente el 10,1 % de la población mundial, vivían en pobreza extrema en 2024. El Banco Mundial señala que 2024 es el último año con suficiente cobertura de encuestas y utiliza estimaciones prospectivas para 2025 y 2026. (World Bank Blogs)

Esto revela una cuestión fundamental: crecer no es suficiente si el crecimiento no genera oportunidades para los sectores de menores ingresos. La política económica debe procurar que la expansión productiva esté acompañada de empleos formales y productivos, acceso a servicios esenciales y mecanismos que permitan a los hogares vulnerables aumentar de manera permanente su capacidad de generar ingresos.

Cuadro 1. Crecimiento del PIB real, 2021-2025

Variación porcentual anual. Datos mundiales y grupos económicos según el FMI; 2025 corresponde al dato más reciente disponible en la edición de abril de 2026.

Región o grupo20212022202320242025
Mundo6,73,83,33,43,4
Economías avanzadas6,13,11,71,81,9
Economías emergentes y en desarrollo7,04,34,44,54,4
América Latina y el Caribe7,54,32,32,42,4

Fuente: FMI, World Economic Outlook, abril de 2026. (eLibrary IMF)

El cuadro muestra que las economías emergentes y en desarrollo han mantenido tasas de crecimiento superiores a las economías avanzadas. No obstante, la velocidad de crecimiento debe analizarse junto con la calidad del empleo, la evolución de los ingresos reales, la pobreza y la desigualdad.

El crecimiento debe traducirse en bienestar

El crecimiento económico tiene mayor impacto social cuando se sustenta en incrementos de productividad, inversión, innovación y creación de empleos de calidad. Una economía que aumenta su producción mediante actividades de baja productividad puede generar crecimiento estadístico sin producir mejoras proporcionales en los ingresos de la mayoría de la población.

Por esta razón, la productividad debe ocupar un lugar central en la estrategia de desarrollo. Una economía más productiva tiene mayor capacidad para elevar salarios reales, financiar inversiones públicas y privadas y competir internacionalmente.

El desafío consiste en lograr que los aumentos de productividad no queden concentrados en determinados sectores o empresas. Las pequeñas y medianas empresas, los trabajadores con menor nivel de formación y las regiones menos desarrolladas necesitan mecanismos que les permitan incorporarse a las nuevas oportunidades productivas.

La transformación digital ofrece nuevas posibilidades, pero también puede ampliar las brechas existentes si determinados grupos carecen de conectividad, formación o acceso al financiamiento.

Una encuesta que refleja la preocupación de la población

La evidencia de opinión pública también muestra que el contexto económico mundial genera preocupación. La actualización internacional más reciente de Pew Research Center disponible hasta septiembre de 2026 corresponde a su encuesta internacional de primavera de 2025, realizada en 25 países.

Pew encontró que una mediana del 70 % de los adultos encuestados consideraba que las condiciones económicas mundiales constituían una amenaza importante para su país. La preocupación era mayor en los países de ingresos medios: 75 %, frente a 65 % en los países de ingresos altos. Además, la proporción de personas que calificaba las condiciones económicas mundiales como una amenaza importante había aumentado en 21 de los países comparables desde 2017. (Pew Research Center)

Estos resultados deben interpretarse con cautela. La encuesta refleja percepciones de los ciudadanos y no constituye por sí misma una medición de pobreza, crecimiento o desigualdad. Sin embargo, resulta relevante porque muestra que la evolución de la economía mundial es percibida por amplios sectores de la población como un riesgo para sus países.

La preocupación se produce en un escenario caracterizado por conflictos geopolíticos, incertidumbre comercial, elevados niveles de deuda y transformaciones tecnológicas. El desafío de las autoridades consiste en mantener la estabilidad macroeconómica y, al mismo tiempo, crear condiciones para que los beneficios del crecimiento alcancen a un mayor número de personas.

Pew también encontró en 2025 un elevado respaldo a cambios importantes en los sistemas económicos nacionales: en 36 países encuestados, una mediana del 52 % consideraba que el sistema económico necesitaba cambios importantes y otro 20 % señalaba que requería una reforma completa. (Pew Research Center)

Inclusión financiera: una herramienta para ampliar las oportunidades

La inclusión financiera constituye otro componente esencial del crecimiento inclusivo. El acceso a cuentas bancarias, medios de pago digitales, ahorro y crédito permite a las familias administrar mejor sus ingresos, enfrentar emergencias y realizar inversiones en educación, salud o actividades productivas.

El Global Findex 2025 del Banco Mundial, elaborado a partir de encuestas realizadas en 2024 a aproximadamente 148.000 adultos de 141 economías, muestra que el 79 % de los adultos del mundo tenía una cuenta financiera en 2024, frente al 76 % registrado en 2021. (World Bank)

También se observa una reducción de algunas brechas. En 2024, el 81 % de los hombres y el 77 % de las mujeres tenían una cuenta, lo que representa una brecha mundial de cuatro puntos porcentuales. (Open Knowledge World Bank)

Cuadro 2. Indicadores seleccionados de inclusión económica y financiera

Indicador mundial20212022202320242025
Adultos con cuenta financiera (%)76n.d.n.d.79n.d.
Mujeres con cuenta financiera (%)74n.d.n.d.77n.d.
Hombres con cuenta financiera (%)78n.d.n.d.81n.d.
Brecha de género en cuentas (puntos porcentuales)4n.d.n.d.4n.d.
Desempleo mundial (%)———4,94,9 aprox.
Brecha mundial de empleo———9 %—

Notas: “n.d.” significa que no existe una encuesta mundial anual comparable para ese indicador. El Global Findex se levanta periódicamente y la edición 2025 contiene datos correspondientes a 2024. La tasa mundial de desempleo de 2024 fue 4,9 % y la brecha mundial de empleo se situó en 9 %. (World Bank Blogs)

Por tanto, no sería metodológicamente correcto presentar datos anuales de inclusión financiera para 2022, 2023 o 2025 como si hubieran sido observados por el Global Findex. La ausencia de datos anuales no significa ausencia de avances; significa que las encuestas internacionales no tienen periodicidad anual para todos estos indicadores.

Empleo: el principal canal entre crecimiento e inclusión

El mercado laboral constituye probablemente el vínculo más directo entre crecimiento económico y bienestar de los hogares. Una economía puede aumentar su PIB, pero si ese crecimiento no genera empleos productivos y salarios adecuados, su impacto distributivo será limitado.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) informó que la tasa mundial de desempleo se mantuvo en 4,9 % en 2024, mientras que la denominada brecha mundial de empleo, que incluye a personas que desean trabajar pero no tienen empleo, se situó en torno al 9 %. En el caso de los jóvenes, las dificultades son mayores: la tasa de desempleo juvenil continúa muy por encima del promedio general. (International Labour Organization)

La situación de las mujeres requiere especial atención. La OIT ha señalado que las mujeres continúan enfrentando mayores obstáculos para incorporarse al mercado laboral, una situación relacionada con responsabilidades de cuidado, segregación ocupacional, informalidad y otras barreras estructurales. (International Labour Organization)

Por ello, una política de crecimiento inclusivo debe promover la participación laboral femenina, facilitar la conciliación entre trabajo y responsabilidades familiares, ampliar la formación profesional y eliminar barreras que no estén justificadas por razones económicas o de protección laboral.

Cinco pilares para fortalecer el crecimiento inclusivo

1. Productividad y competitividad

El aumento de la productividad es fundamental para elevar los ingresos reales y mejorar la competitividad. Esto requiere inversión en infraestructura, tecnología, innovación, educación, logística y seguridad jurídica.

También es necesario fortalecer la competencia y facilitar la creación y expansión de empresas productivas. El comercio internacional y la inversión extranjera pueden aportar capital, tecnología y acceso a mercados, pero sus beneficios aumentan cuando existen instituciones capaces de vincular esas inversiones con proveedores, trabajadores y empresas nacionales.

En economías pequeñas y abiertas, mantener el crecimiento de las exportaciones y diversificar productos y mercados constituye una estrategia importante para reducir la vulnerabilidad ante cambios externos.

2. Educación y salud

La educación y la salud son inversiones en capital humano. Una población con mejores niveles educativos y mejores condiciones de salud tiene mayores posibilidades de participar en actividades productivas de mayor valor agregado.

No basta con aumentar la cobertura educativa. Es necesario mejorar la calidad del aprendizaje, fortalecer la educación técnica y profesional y adaptar la formación a las transformaciones del mercado laboral.

La inteligencia artificial y la digitalización hacen aún más urgente esta tarea. El Informe sobre Desarrollo Humano 2025 del PNUD destaca que la inteligencia artificial puede ampliar las posibilidades humanas, pero sus beneficios dependerán de las decisiones que adopten las sociedades y de la capacidad de las personas para aprovechar estas tecnologías. (Informes de Desarrollo Humano)

3. Inclusión financiera y digital

La inclusión financiera debe ir más allá de abrir una cuenta bancaria. El objetivo es que las personas puedan utilizar servicios financieros seguros, accesibles y adecuados a sus necesidades.

La expansión de la banca móvil, los pagos digitales, las transferencias electrónicas y las plataformas financieras puede reducir costos y facilitar el acceso de hogares y pequeñas empresas.

El Global Findex 2025 señala que 1.300 millones de adultos todavía carecen de una cuenta financiera. Además, aproximadamente 900 millones de adultos sin cuenta poseen un teléfono móvil, lo que demuestra el potencial de la conectividad digital para ampliar la inclusión. (World Bank)

Por ello, las políticas públicas deberían combinar conectividad, identificación digital, educación financiera, protección del consumidor y regulación adecuada.

4. Protección social y políticas de transición

El cambio tecnológico, la apertura comercial y el aumento de la productividad pueden generar nuevas oportunidades, pero también provocar pérdidas de empleo en determinadas empresas y sectores.

La respuesta no debe consistir en impedir permanentemente el cambio económico, sino en facilitar la transición de los trabajadores mediante capacitación, intermediación laboral, seguros de desempleo cuando sean viables y programas sociales focalizados.

La protección social debe diseñarse de manera que ayude a superar períodos de vulnerabilidad sin crear incentivos permanentes que dificulten la incorporación al mercado laboral.

Los programas de inclusión económica —que combinan transferencias, capacitación, capital productivo, acompañamiento y acceso a mercados— pueden desempeñar un papel importante. Sin embargo, el Banco Mundial señala que este tipo de programas todavía alcanza a una fracción reducida de las personas que viven en pobreza extrema. (World Bank)

5. Igualdad de oportunidades y empleo

El crecimiento inclusivo exige que las personas tengan posibilidades razonablemente similares de participar en la economía, independientemente de su género, lugar de residencia, nivel socioeconómico o situación laboral.

Esto supone reducir las barreras de entrada al empleo, mejorar la movilidad laboral, ampliar la capacitación y facilitar el acceso de las pequeñas empresas al crédito y a los mercados.

La igualdad de oportunidades no significa que todos obtengan los mismos resultados económicos, sino que las circunstancias de origen no determinen de manera excesiva las posibilidades de progresar.

Crecimiento, exportaciones y diversificación

Para las economías pequeñas y abiertas, el sector externo tiene una importancia estratégica. El crecimiento de las exportaciones permite generar divisas, financiar importaciones de bienes de capital y tecnología y ampliar el mercado para las empresas nacionales.

Sin embargo, depender de un número reducido de productos o destinos puede aumentar la vulnerabilidad. La diversificación exportadora debe incorporar bienes y servicios con mayor valor agregado, turismo sostenible, servicios profesionales, industrias creativas, tecnología y actividades vinculadas a cadenas regionales y globales de producción.

La política de exportaciones, por tanto, debe integrarse con la política de productividad. No se trata únicamente de vender más al exterior, sino de producir mejor, incorporar tecnología y aumentar el valor agregado nacional.

Crecimiento inclusivo y sostenibilidad

El crecimiento económico también debe ser compatible con la sostenibilidad ambiental. Los hogares de menores ingresos suelen ser especialmente vulnerables a fenómenos climáticos extremos, aumentos de los precios de los alimentos y pérdidas de activos productivos.

Por ello, las inversiones en infraestructura resiliente, energía, transporte público, agua, saneamiento y adaptación climática deben considerarse parte de una estrategia de inclusión.

El objetivo debe ser construir una economía que pueda crecer durante períodos prolongados sin deteriorar las condiciones ambientales necesarias para el bienestar de las futuras generaciones.

El desafío de convertir el crecimiento en movilidad social

La principal pregunta de la política económica no debe ser únicamente cuánto crecerá una economía, sino qué oportunidades generará ese crecimiento.

El PIB per cápita puede aumentar mientras persisten importantes diferencias en educación, salud, empleo, vivienda y acceso al crédito. Por ello, los gobiernos y las instituciones económicas necesitan sistemas estadísticos que permitan evaluar no solo el crecimiento agregado, sino también su distribución y sus efectos sobre los distintos grupos sociales.

Un programa de crecimiento inclusivo debe establecer metas verificables: reducción de la pobreza, incremento de la productividad laboral, aumento de la participación laboral femenina, mejora de los resultados educativos, mayor acceso a servicios financieros y reducción de brechas territoriales.

La medición es esencial porque permite determinar si las políticas están produciendo resultados y corregir aquellas que no funcionen.

Conclusión

El mundo ha demostrado capacidad para recuperar el crecimiento después de la crisis provocada por la pandemia, pero la recuperación no ha resuelto todas las brechas sociales. El FMI estima que el crecimiento mundial alcanzó 3,4 % en 2025, mientras que las economías emergentes y en desarrollo crecieron alrededor de 4,4 %. (eLibrary IMF)

Al mismo tiempo, el Banco Mundial advierte que la pobreza extrema continúa afectando a más de 800 millones de personas según sus estimaciones actualizadas para 2024. La inclusión financiera ha avanzado —79 % de los adultos tenía una cuenta en 2024—, pero todavía existen importantes brechas de acceso, particularmente entre personas pobres y otros grupos vulnerables. (World Bank Blogs)

La evidencia disponible permite extraer una conclusión fundamental: crecimiento económico e inclusión no deben ser objetivos enfrentados, sino componentes de una misma estrategia de desarrollo.

Para alcanzar un crecimiento más inclusivo será necesario elevar la productividad, mejorar la educación y la salud, ampliar la inclusión financiera y digital, fortalecer las redes de protección social y aumentar las oportunidades de empleo formal y productivo. También será indispensable mantener la estabilidad macroeconómica, promover la inversión y diversificar las exportaciones.

El crecimiento inclusivo no significa repartir una riqueza que todavía no se ha creado. Significa crear las condiciones para producir más riqueza y, simultáneamente, ampliar el número de personas que pueden participar en su creación y beneficiarse de ella.

En definitiva, una economía es más sólida cuando su crecimiento se convierte en empleos productivos, mejores ingresos, mayor movilidad social y oportunidades reales para una proporción cada vez mayor de la población. Ese es el vínculo que debe fortalecerse entre crecimiento económico y bienestar.

Bibliografía

Fondo Monetario Internacional (FMI). World Economic Outlook, April 2026: Global Economy in the Shadow of War. Washington, D.C., 2026. World Economic Outlook, abril de 2026

Fondo Monetario Internacional (FMI). World Economic Outlook Database, April 2026. Washington, D.C., 2026. Base de datos del World Economic Outlook

Banco Mundial. The Global Findex Database 2025: Connectivity and Financial Inclusion in the Digital Economy. Washington, D.C., 2025. Global Findex Database 2025

Banco Mundial. September 2026 Global Poverty Update from the World Bank. Washington, D.C., 22 de septiembre de 2026. Actualización mundial de pobreza, septiembre de 2026

Organización Internacional del Trabajo (OIT). World Employment and Social Outlook: Trends 2025. Ginebra, 2025. World Employment and Social Outlook: Trends 2025

Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Human Development Report 2025: A Matter of Choice — People and Possibilities in the Age of AI. Nueva York, 2025. Human Development Report 2025

Pew Research Center. International Opinion on Global Threats. Washington, D.C., 19 de agosto de 2025. Pew Research Center: Global economic conditions as a threat

Pew Research Center. Economic Inequality Seen as Major Challenge Around the World. Washington, D.C., 9 de enero de 2025. Pew Research Center: Economic inequality and economic system

Sobre el autor

Tomás Guzmán Hernández

Economista, CPA, comunicador social, catedrático universitario con 25 años de experiencia en el Sector Público Centralizado, Descentralizado y el Congreso. Desempeño en áreas como: Director de Innovación y Desarrollo Productivo del MEPyD, Consultor Económico y Social del Dpto. de Comisiones Cámara de Diputados, Director Depto. Financiero del SIUBEN, Enc Administrativo y Financiero de la Oficina de Cooperación Internacional del MINERD. Director del Centro de Procesamiento de Datos del...