Costumbres liberales de los occidentales causan malestar en los Emiratos

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DUBÁI.-Los emiratíes, minoritarios hoy en día en su propio país, cohabitan con creciente dificultad con los occidentales, que tienen costumbres y estilos de vida contrarios a sus tradiciones.

Recientemente, una pareja británica fue condenada a un mes de cárcel por besarse en un restaurante de Dubai donde cenaban. La joven pareja, que visitaba el Emirato, fue denunciada por una madre de familia emiratí escandalizada.

El caso ilustra el creciente malestar de la población local. En Dubái, los emiratíes se encierran en barrios de la periferia de la ciudad para no mezclarse con los extranjeros que tienen costumbres diferentes de las suyas.

"Vivimos prácticamente en reservas y si el crecimiento anormal sigue a este ritmo, en 20 años seremos como los indios de América", afirma Ibtisam al Kitbi, profesora de sociología de la Universidad de los Emiratos.

"Estamos rodeados de extranjeros, la droga se propaga, la criminalidad aumenta y tememos por nuestros hijos", agrega, haciéndose eco del sentimiento de muchos compatriotas.

En 1968, antes del bum petrolero, los extranjeros representaban un 38% de la población de los Emiratos. Hoy en día, la población del país es de seis millones y sólo 16,5% son nacionales, según responsables.

En el emirato de Dubái, la proporción de emiratíes es sólo de un 5% en un total de dos millones de habitantes, estima Chris Davidson, autor de un libro sobre la ciudad-emirato titulado "La vulnerabilidad del éxito".

Es frecuente oír a emiratíes que intervienen en directo en programas de radio para quejarse de que se cruzan con mujeres occidentales ligeras de ropa en parques públicos o centros comerciales o para denunciar las escasas restricciones de la venta de alcohol.

"Con el cuento de alentar las inversiones, la ciudad se ha abierto a todo, también a la prostitución y al alcohol", deplora la profesora Kitbi.

De hecho, las discotecas de Dubái no tienen nada que envidiar a las de las capitales de moda.

El alcohol corre a raudales en las manifestaciones deportivas y las mujeres no tienen restricciones indumentarias. Aunque a veces la policía interviene. En 2008, otra pareja británica fue condenada a tres meses de cárcel por haber tenido relaciones sexuales extramaritales en una playa pública de Dubai. La pena fue invalidada luego en apelación.

"Los emiratíes empiezan a perder mucho su identidad y la presencia de un número tan alto de extranjeros conduce a comportamientos inaceptables que no son conformes a nuestras tradiciones", afirma por su parte el escritor emiratí Abdel Jalek Abdallah.

Estima que "el Gobierno debe revisar su estrategia de desarrollo, reducir este crecimiento ambicioso" frenado hoy en Dubái, pero que todavía sigue siendo de actualidad en el caso de la capital, Abu Dabi.

"Estamos felices con el desarrollo de los emiratos, pero hemos perdido el control y tenemos miedo de perder nuestro país", añade el escritor. Para Chris Davidson, este malestar guarda relación con los efectos de la crisis económica en Dubái, que está muy endeudado.

"Los emiratíes empiezan a criticar la política gubernamental. Algunos emiratíes temen por sus puestos de trabajo, y el resentimiento para con los extranjeros es más marcado", estima. at/mh/sw/jmr.it Emiratos-Dubái-sociedad-población AFP

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