Costa Rica: 8 muertos y 22 desaparecidos por deslave  

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Costa Rica.- Al menos ocho personas murieron y unas 22 permanecen desaparecidas el jueves por el deslave de un cerro que arrasó con todo lo que encontró a su paso en este poblado, cercano a la capital. El socorrista de Cruz Roja, Héctor Blanco, dijo que el sitio más afectado es Calle Lajas donde cualquier construcción desapareció.

Agregó que por lo menos ocho personas murieron y 22 están desaparecidas. Blanco presentó un informe de la situación a otras autoridades como bomberos, policía y gobierno municipal de San Antonio, poblado ubicado a unos 10 kilómetros al oeste de San José.

Vecinos dijeron a la AP en el lugar que poco después de la medianoche y luego de dos días de copiosas lluvias, despertaron por el ruido que causaba la crecida de un pequeño río que pasa cerca de las viviendas.

“Siempre que llovía se crecía un poco pero no pasaba nada, pero esta vez nos despertó como si estuviera un avión aterrizando”, relató Rodrigo Araya, de 50 años de edad.

Agregó que intentó llegar a la parte alta de Calle Lajas, pero “sólo se veía desastre total, piedras, árboles, agua y se oía gente pidiendo ayuda pero no se podía ver nada”. El panorama era desolador.

En lugar de la calle que comunicaba Calle Lajas con la zona central de San Antonio, solo había un rastro de piedras y palos que fueron arrastrados por la correntada.

El agua seguía corriendo y en algunos sitios el cúmulo de piedras alcanzaba los tres metros de altura. A lo lejos, se podía observar que el deslave provocó la formación de una catarata entre los cerros.

Las autoridades explicaron que por la intensa lluvia se formó una laguna, que colapsó provocando la tragedia.

“Conozco gente que vivía ahí… eran como 20 familias. Algunas muy humildes que se habían asentado casi a la orilla del río.

Cuando todo sucedió se escuchaba como una turbina, nunca imaginé lo que pasaba afuera”, comentó a la AP Flory Quintero, quien hace 15 años vive en Calle Lajas junto a su esposo y sus hijos, de 9 y 4 años de edad.

A su marido, que trabaja de noche, no lo dejaban pasar a su casa. “Suba con riesgo a su vida”, recordó Quintero que le advirtieron.

Forenses del Organismo de Investigación Judicial, decenas de socorristas y seis unidades caninas se sumaron a la búsqueda de sobrevivientes o de cuerpos soterrados.

Armados con palas, familiares de los desaparecidos llegaron para ayudar. A algunos no los dejaron pasar pues aún existe riesgo de un nuevo deslave.

Casi todo el país ha sufrido los embates de fuertes aguaceros generados por un sistema de baja presión que se sumó a los efectos de la tormenta tropical Tomás y que había provocado hasta la noche del miércoles la movilización de más de 600 personas a albergues.

El ministerio de Educación suspendió las clases. La Comisión Nacional de Emergencias informó que hay gran cantidad de carreteras cerradas por derrumbes o anegamiento de ríos.

Se estudia la posibilidad de elevar el nivel a una alerta roja máxima, que permite la movilización de todos los recursos humanos y económicos disponibles. El mayor impacto de las precipitaciones se sufren en los litorales del Pacífico y el Valle Central, donde está situada la capital.

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