Controlemos el gasto
Los economistas, los analistas, los funcionarios del Gobierno y los políticos empezaron ya a discutir el esperado pacto fiscal.
De todo el palabrerío técnico que ellos hablan, lo único que yo saco claro es que no hay dinero.
No hay dinero suficiente para enfrentar la realidad. Lo que hay son deudas y déficits. Los libros están en rojo. ¿Qué hacer, entonces?
Sólo hay dos caminos, y se pueden andar simultáneamente: primero, reducir el gasto; segundo, aumentar el ingreso. Hay muchas maneras de lograr ambas cosas.
Hoy me voy a referir a una sola de esas soluciones, la de controlar el gasto público.
Y así, de memoria, le recuerdo al presidente Medina que en el servicio exterior se puede ahorrar mucha plata, suprimiendo de un plumazo, en un solo decreto, al exceso de viceministros y vicecónsules dominicanos que deambulan por el mundo.
Otro chorro de gasto injustificable está en el Congreso Nacional, aunque para esto habría que modificar la Constitución.
¡Pues modifiquémosla! Estoy de acuerdo con el senador Julio César Valentín cuando propone suprimir una de las dos cámaras legislativas y que nos quedemos con un Congreso unicameral.
Y así, de paso, se acabaría el indecente barrilito, junto a los demás privilegios de que gozan abusivamente diputados y senadores.
Si no hay dinero, apretémonos el cinturón, pero antes limpiemos la casa.