Contaminando las verdaderas ONG

En la República Dominicana hay un grupo de instituciones que por su vocación de servicio se han ganado el cariño y respeto de la población.

Son las que en verdad dieron prestigio a las hoy llamadas Organizaciones No Gubernamentales (ONG ) y que se centran en acompañar a los necesitados cuando la mano del Estado no resulta lo suficientemente ágil para suplir una necesidad.

Entre ese tipo de instituciones se colocan la Asociación Dominicana de Rehabilitación, el Instituto de Ayuda al Sordo Santa Rosa de Lima, la Fundación Dominicana de Cardiología, el Instituto Dermatológico Dominicano, la Liga Dominicana Contra el Cáncer y otras en esa misma línea.

Todas tienen en común dirigir centros para dar servicios que históricamente han sido manejados con gran eficiencia, pulcritud y vocación de servicio.

Por sus características han estado al margen de los intereses partidarios, contrario a lo que ocurre con otros tipos de ONG, lo que ha facilitado haberse ganado la buena voluntad de la generalidad de los dominicanos sin importar su credo político.

Asimismo, han sido respetadas, aunque no muy ayudadas económicamente, por los gobiernos de los diferentes partidos políticos. Han funcionado sin los dispendios, malversaciones y politiquerías que caracterizan muchas instituciones estatales.

Resultaría algo más que un absurdo que desde el Gobierno se pretenda obligar a que algunas de estas instituciones se contaminen con las prácticas malsanas de otras instituciones estatales, incluyendo autónomas, que son tan ineficientes como cualquier otra.