Construcciones abandonadas contrastan con la pujanza del DN
- Muchas de esas estructuras están convertidas en ruinas y refugios de delincuentes.- Especialista en sismo resistencia Carlos Javier recomienda sean evaluadas para determinar su seguridad.-
Santo Domingo.- Con más de una, dos y hasta tres décadas sumidas entre los escombros, malezas o en su defectos el progresivo deterioro de las varillas y concreto que las soportan, diversas edificaciones del Distrito Nacional parecen competir a la que más rápido sucumba en el tiempo.
Las cimentaciones, especialmente de carácter privado, iniciadas en su mayoría con fines comerciales y otras públicas, paralizado sin concluir, contrastan con la pujanza que exhibe la capital en las vías donde estas se encuentran, y denota también la falta de controles a nivel municipal para regularlas.
Entre esas infraestructuras abandonadas, convertidas en ruinas, refugios de desaprensivos, alimañas, así como cúmulo de basura figura desde el 2007 el Hotel El Prado y otro denominado Veiramar frente a la playa de Güibia en el Malecón de Santo Domingo, también el Teatro Agua, que a mediados de año el Gobierno abrió una licitación para su puesta en valor.
La Torre Plata, en el sector Los Cacicazgos (vecina del Dominican Fiesta) que tras una sentencia de la Tercera Sala de la Cámara Penal de la Corte de Apelación del Distrito Nacional se ordenó su demolición total luego de los conflictos y el rechazo entre los vecinos, que se opusieron a su altura de 31 niveles.

Al igual que estas, en el mismo sector, específicamente en la avenida Anacaona esquina Luperón, también permanece en completo abandono otra edificación con casi 20 años convertida en otra ruina, que, además de empañar la imagen del entorno frente al Parque Mirador Sur, representa un foco de contaminación.
Hotel Santo Domingo declarado de utilidad pública
En una condición similar se encuentra el otrora lujoso Hotel de Santo Domingo, cerrado desde el 2013, el cual en el 2025 fue declarado de utilidad pública a través del decreto 214-24.
Los terrenos de este, según la disposición —propiedad de la empresa Costasur Dominicana, filial del Central Romana Corporation—, se dijo que serían utilizados para el Centro de Convenciones de Santo Domingo, un proyecto prioritario para el desarrollo turístico y de eventos de la capital.
Sin embargo, su entorno, específicamente el que da a la avenida Independencia, es utilizado como depósito de chatarras de vehículos oficiales, entre estos se observan ambulancias del Sistema Nacional de Emergencias.
A esas estructuras en abandono se suman diversas casas de la Zona Colonial, específicamente en el área del sector Santa Bárbara que dan una mala imagen a los turistas que visitan por el Centro Histórico, además de que pueden desplomarse con mayor facilidad ante los movimientos telúricos que hoy se registran y no está escapo el país.
Otras de tipos residenciales dispersas en distintos sectores, en ocasiones abiertas o sin verjas, junto a solares baldíos, se suman para afear la visual urbana.
No todas ameritan ser demolidas
El especialista en ingeniería sísmica resistente, Carlos Javier, tras reconocer el abandono en que están muchas de esas edificaciones, entiende que no todas tendrían que ser demolidas, porque algunas lo que registran son conflictos legales, incumplimiento de las normativas o los permisos correspondientes.
“Sin embargo, existen alternativas para utilizar esas edificaciones y una de ella, es la evaluación de las mismas para determinar si están o no en capacidad de ser utilizadas, a los fines para lo que fueron diseñadas, dependiendo del uso, ya que tienen niveles de cargas diferentes”, comentó Javier, miembro de la Sociedad Dominicana de Sismología e Ingeniería Sísmica.

Javier afirma que, de hacerse una evaluación de esas edificaciones y cumplen con las normas actuales, simplemente lo que habría que hacer es resolver los problemas legales y de gestión que no se culminaron.
Afirma que igual se debe confirmar si el concreto y el acero están aptos para resistir las cargas y determinar si esas edificaciones pueden ser admitidas dentro del marco de las nuevas normativas establecidas en el país, para que las mismas brinden la seguridad necesaria.
Posibles alternativas para ponerlos en valor
Para el arquitecto Ángel Sosa, desde el punto de vista urbano, los edificios abandonados dentro de ciudades, sobre todo en el gran Santo Domingo, no deben verse únicamente como un problema físico, sino como una oportunidad para la regeneración urbana, recuperación del patrimonio y la revitalización económica y social de la urbe.
El exdirector de la Escuela de Urbanismo de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, asegura que las principales causas de este problema suelen ser el deterioro físico y falta de mantenimiento, problemas económicos, problemas de titulación o herencias, falta de rentabilidad para los dueños y falta de aplicación de las normas urbanísticas de la ciudad.
“La idea para resolver estos problemas es crear un catastro de edificaciones vacantes y abandonadas para priorizar sus intervenciones, manejar un concepto de rehabilitación y reutilización adaptativa, que significa convertirlas en viviendas, oficinas, centros culturales, hoteles, etcétera”, refirió tras considerar que el gobierno local o central pueden crear incentivos fiscales, como reducción de tasas municipales, créditos blandos y transferencia de derechos para su manejo.
Significó que el objetivo es hacer económicamente viable la recuperación de dicho inmueble, a través de captación de plusvalías, como las contribuciones especiales, participación en plusvalías y convenios urbanísticos, es decir, que la ciudad puede recuperar parte del incremento económico del valor del suelo.
Por último, dijo, se pueden declarar los edificios o inmuebles en estado de abandono; notificar a los propietarios, imponer multas por abandono y la aplicación de expropiación por interés público en los casos que la ciudad lo considere.
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