Confianza y fortaleza

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Aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya frutos, Aunque falte el producto del olivo, y los labrados no den mantenimiento, y las ovejas sean quitadas de la manada, y no haya vacas en los corrales; Con todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salvación. Jehová el Señor es mi fortaleza.

Habacuc 3:17-18.

Según los pronósticos la crisis económica mundial se profundiza y persisten los signos de recesión de la economía global para 2013, según proyecciones de instituciones como Naciones Unidas, CEPAl, Banco Central Europeo.

La proyecciones para nuestro país no son muy halagüeñas, afirman los economistas que el “paquetazo” fiscal del Gobierno aumentar un 40% la canasta familiar.

En tiempos donde hay pronósticos negativos, miremos la actitud del profeta Habacuc, viendo que todo estaba completamente minado por la escasez: higueras, vides, olivos y los ganados, dijo: “El Señor es mi fortaleza”.

Mi fortaleza. Las fortalezas se refieren principalmente a las partes de la ciudad más fuertemente edificadas, una sucesión de muros que se encontraban antes de llegar a la ciudad. El salmista describe frecuentemente al Señor como su roca y fortaleza.

Donde todo es un crepúsculo, todo brilla a los que hacen del Señor su fortaleza, su ayudador. La seguridad y la esperanza no pueden estar puestas en los bienes pasajeros, sino en el Señor mismo. Dios debe ser tu porción. Nuestras vidas tan frágiles y deben estar guarecidas en el lugar que el Señor nos ha provisto para nuestra resistencia.

Te invito a que en este tiempo, comenzado un nuevo año, confiemos fortalecidos en el Señor.

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El Día

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