Condolencias y ecuanimidad
La sociedad en su conjunto acompaña a la Policía Nacional en el luto por el horrendo asesinato de tres de sus miembros y la herida grave de otro.
Un grupo de desalmados delincuentes los asesinó brutalmente mientras esos agentes del orden cumplían con su deber.
Cada uno de los que actuaron en ese horrendo crimen debe pagar ante la Justicia por su despiadada reacción ante esos agentes.
La Policía en su conjunto y la sociedad en general están compungidas e indignadas, pero hay que tener cuidado para evitar que en nombre de ese sentimiento se desate una cacería de seres humanos o que empecemos a justificar actuaciones tan reprochables y castigables como las de quienes asesinaron a los agentes policiales el domingo en la madrugada.
Tomar la justicia por sus manos convertiría a quien lo haga en tan delincuente como quienes cometieron el crimen que ahora conmueve a la sociedad.
La Policía tiene que permanecer firme en su responsabilidad de actuar conforme a la Ley.