Conciencias estremecidas

Las últimas muertes violentas que se produjeron en el país estremecieron muchas conciencias; y sacaron a flote sensibilidades.

Las reacciones incluyeron al Presidente de la República, al jefe de la Policía y la última voz escuchada provino de la Procuraduría General de la República.

Toda muerte, ya sea natural o que se produzca de manera violenta, llena de dolor a los familiares cercanos, en el primer caso, pero si llega de manera violenta entonces la sociedad se llena de indignación e impotencia.

Si lloramos a una persona que muere a manos de quienes deben garantizar la vida y la protección civil, también estamos llorando la muerte de los derechos humanos.

Hace poco el Procurador dijo que en el país no se tolerará más violación a los derechos humanos. Planteó que confía en el sistema de justicia para que aplique todo el peso de la ley sin contemplaciones; y que su cartera hará todo lo que esté a su alcance para que los responsables respondan por sus hechos.

Las muertes violentas de un estudiante universitario y una profesora levantaron al más alto nivel las voces que claman justicia.

Es lamentable que los funcionarios del área de la justicia pongan siempre un “a partir de ahora” para que el país conozca atisbos para aplicar la ley.

No podemos hacer del cumplimiento de las leyes algo excepcional. Todo lo contrario, debe ser una práctica diaria, de todos los días y todos los meses del año.