Con el corazón

Muchos atletas dominicanos llegan a las grandes competencias con una ilusión que le rompe el pecho a cualquiera: ganar una medalla de oro y con el dinerito que les da el Gobierno a quienes alcanzan este mérito, mejorar el nivel de vida de su madre.

Cualquiera que le haga arqueología al pasado deportivo dominicano a estos niveles se encontrará con varios casos como el de la judoca Ana Rosa García, la de la sonrisa plena, que a poco de alzarse con el galardón anunció que dedicaría la parte metálica de la gratificación a mejorar la casa de su madre, en San Francisco de Macorís.

Tiene fondo
La realidad de esto es que muchos de ellos, particularmente las atletas, compiten con sus madres en el corazón. Antes, cuando las “firmas” del beisbol eran cheles, los que llegaban a Grandes Ligas le hacían, antes que muchas otras cosas, la casita a mamá. ¿por qué será? Muchos vienen de abajo, abajo.

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